En el Salón del Automóvil de Fráncfort de 1997 la marca norteamericana Chrysler sorprendió al presentar un interesante prototipo, el CCV. Era una evolución moderna del Citroën 2 CV, basado en los mismos pilares de confort y de sencillez mecánica, con mucho material plástico para reducir peso y precio. El objetivo era fabricarlo para China a un precio de 5.000 dólares... pero no llegó a producirse.Pocos años después de su lanzamiento, el 2 CV se convirtió en una leyenda del mundo del automóvil. Era un vehículo que tenía todos los argumentos para poder triunfar en los mercados: un coche muy confortable, simpático, divertido de conducir y de disfrutar de aventuras en torno al mismo. También era un coche que se podía utilizar hasta en competición. Sus suspensiones con esos movimientos de carrocería le hacían un vehículo muy especial. Tenía además un valor muy importante a su favor, su gran sencillez mecánica. Con unos alicates, un destornillador y un poco de alambre, una persona con un buen ojo de mecánica podía reparar casi cualquier cosa. Y además tenía otro factor importante a su favor, era un coche muy accesible, de precio ajustado. El resultado fue un gran éxito comercial durante años. Se mantuvo en producción entre 1948 y 1990. Ligero y sencillo Hay un hecho destacable: en la actualidad, 36 años después del final de su producción, todavía se ven unidades en muy buen estado rodando por las calles. Y levantan siempre una sonrisa de los viandantes. También desencadenan historias de otros tiempos. Porque raro es el que no hay ido en uno de estos coches, o no le han contado alguna aventura con un 2 CV como protagonista. El CCV había sido desarrollado para ser lo mismo que el 2CV pero 50 años después y con los mismos argumentos: ligero, barato y fácil de reparar. El 2 CV fue mucho más que un coche, fue una verdadera institución. Hasta tuvo una furgoneta con el aspecto básico del 2 CV en todo su frontal y su interior, pero solo en las plazas delanteras. Era el 2CV AZU, también conocido como 2F. Un coche fabricado, como el 2 CV en Vigo. Básicamente era un 2 CV en su parte delantera, que se cortaba, literalmente, tras los asientos delanteros. Y detrás se añadía un cajón para transportar cosas fabricado en chapa ondulada. Ahora, la marca francesa ha tomado la decisión de lanzar al mercado, en 2028, un nuevo modelo que retome la herencia de aquel modelo inolvidable. Será más pequeño y por supuesto será eléctrico, casi como mandan las nuevas normas de circulación. Habrá que ver cómo evoluciona este proyecto y si, realmente, podemos conducir uno de esos 2 CV modernos en el año 2028... Basado en el 2CV Pero quería recordarles una cosa que ocurrió hace muchos años. No tantos como los del lanzamiento comercial del 2 CV en 1948 pero si muchos años. Fue en el año 1996 cuando una marca norteamericana presentó un concept de un vehículo muy especial, llamativo y lleno de puntos de interés. Su nombre era Chrysler CCV, de "composite concept vehicle". En ningún momento se dijo que fuera una visión diferente, una reinvención del mítico Citroën 2 CV. Pero la verdad es que mostraba muchos puntos similares al modelo francés de los años cuarenta. Pero circunstancias de la vida, lo que entonces era una marca norteamericana, como Chrysler, con el paso de los años se ha visto integrada en el Grupo Stellantis. Ya se había hecho un completo estudio para su producción en masa y poder inundar el mercado chino Y por ello ahora este CCV vuelve a tomar un cierto protagonismo. Entonces, en 1996 cuando se presentó, este concept nada tenía que ver con Citroën o con el grupo PSA de entonces. Pero ahora Chrysler es una marca más del grupo Stellantis, lo mismo que Jeep, Alfa Romeo, Peugeot o Citroën. Vamos a hablar un poco de aquel concept Chrysler CCV. El prototipo se mostró por primera vez al público en el salón de Francfort en su edición de 1997. Fue un prototipo desarrollado para mostrar en el salón pero jamás llegó a tener el visto bueno para su producción. Detrás de este proyecto estaba un ingeniero francés, François Castaing. Fue director de producto de AMC, para posteriormente pasar a Chrysler. Sencillo y accesible Castaing era un enamorado del Citroën 2 CV e importó uno a Estados Unidos para poder demostrar a su equipo cómo hacer realidad un coche sencillo y accesible. Y solo unos años después la marca norteamericana desveló ese concept CCV. Era una clara evocación del concepto del Citroën 2 CV pero con líneas más modernas. Un vehículo muy inteligente para la época. Este prototipo tuvo una magnífica acogida entre los visitantes, aunque nunca llegó a producirse en serie. Pero en el grupo Chrysler se seguía dando vueltas a la idea de hacer un coche muy sencillo por un precio de 5.000 dólares. El 2 CV de Citroën es uno de los coches legendarios de la historia del automóvil desde su lanzamiento comercial en 1948. Entonces el mercado chino del automóvil estaba en plena efervescencia y en China todos los coches occidentales tenían muy buena acogida porque su industria entonces era casi cero. Y Chrysler llegó a plantearse fabricar un coche basado en el CCV para vender en China. Para ello, se creó un prototipo actualizado sobre la base de aquel CCV. Y debía ser un modelo rompedor porque sus dimensiones o su estilo minimalista chocaban con la ostentación que ya entonces buscaban los clientes en China. Mucho plástico Para aligerar el vehículo, se optó por el plástico para la carrocería. Además se componía de grandes secciones estampadas para facilitar la fabricación en gran serie. Y también para la reparación de golpes de manera sencilla. Al igual que el 2CV, el Chrysler CCV evolucionado estaba equipado con una capota de lona que cubría el techo y la luneta trasera. Como el modelo francés, este Chrysler 2 CV moderno incorporaba un motor bicilíndrico. Pero no era un motor desarrollado para un coche, sino que originalmente se utilizaba uno de Briggs & Stratton. Un motor que era habitual en los cortacesped. El proyecto se presentó en 1996 con el nombre de CCV, pronunciado «dos C-V», igual que el 2CV francés. Su nombre se leía igual que el 2CV, pero en realidad quería decir "Vehículo Conceptual Composite". Ligero, barato y poco consumidor Internamente se le conocía en Chrysler como el coche chino. Sus claves, eran casi como las del Citroën 2 CV original. Debía ser ligero, barato, fácil de reparar y mantener y de consumo muy ajustado. Y estaba pensado para cinco personas en su interior, aunque las de las plazas traseras no debían será muy confortables por sus dimensiones. El coche, que tenía ante sí un interesante futuro, solo se mostró en el Salón de Francfort de 1997 y luego desapareció. La razón para este parón fue que los estudios y análisis de mercado demostraron que los chinos no querían un coche minimalista. Preferían coches más prestigiosos, más llamativos, aunque eso significara pagar más por ellos. Los chinos querían al comprar un coche en esos años mostrar su estatus social, y el CCV no se adaptaba exactamente a esas necesidades.