Ford contra General Motors: esta rivalidad domina Estados Unidos desde hace décadas. También en la década de 1960. En 1964, Ford lanzó al mercado el Mustang, que se convirtió en un auténtico éxito de ventas. GM buscaba una respuesta rápida y la encontró hace exactamente 60 años. El Chevrolet Camaro de primera generación surgió como respuesta directa al éxito del Ford Mustang y se presentó ante la prensa el 12 de septiembre de 1966. Llegó a los concesionarios estadounidenses el 29 de septiembre de ese mismo año y se comercializó, oficialmente, como Model Year 1967. Con su clásica disposición de motor delantero y propulsión trasera, y su carrocería de 2+2 plazas en forma de coupé o descapotable, se convirtió rápidamente en el representante típico de los 'pony cars' estadounidenses. El desarrollo y la producción se llevaron a cabo sobre la nueva plataforma F-Body, que el Camaro compartía con su modelo 'hermano', el Pontiac Firebird. En los tres primeros años, Chevrolet produjo alrededor de 700.000 vehículos de esta primera generación. Nuevo concepto, nuevo diseño La historia de su creación comenzó después de que General Motors se diera cuenta de que el Chevrolet Corvair Monza, un deportivo compacto con motor trasero, no alcanzaría el volumen de ventas del Mustang. La dirección encargó al diseñador jefe Henry Haga (que trabajó en Opel a partir de 1974) que creara un nuevo deportivo basado en una arquitectura mecánica convencional. Inicialmente, el proyecto recibió nombres en clave como 'Panther', 'Wildcat' y 'Chaparral'. Finalmente, el vehículo se llamó Camaro, un término que, según el fabricante, derivaba de la palabra francesa 'camarade', que significa 'camarada' o 'amigo'. Durante la presentación, el director general de Chevrolet respondió a la pregunta de qué era un Camaro diciendo: "Un animal pequeño y feroz que se come a los Mustang". Chevrolet Camaro RS SS Convertible de 1967 La producción de la primera generación se llevó a cabo, principalmente, en Estados Unidos, en las fábricas de Norwood (Ohio) y Van Nuys (California). Además, se montaron modelos en algunos mercados de exportación, entre ellos Bélgica, Suiza, Venezuela y Perú, así como en Filipinas, para cumplir con los requisitos locales. En particular, los vehículos producidos en Amberes se homologaron para el mercado europeo y se equiparon con las características de seguridad correspondientes. Técnicamente, el Camaro ofrecía una amplia gama de motorizaciones. El motor estándar era un seis cilindros en línea de 3,8 litros, que servía como acceso a la gama. Opcionalmente, se ofrecían motores de seis cilindros en línea más grandes y una variedad de mecánicas V8, entre ellas, variantes de bloque pequeño y bloque grande con cilindradas de 4,9 a 7 litros, con potencias entre poco más de 100 kW (136 CV) y más de 320 kW (430 CV) y propulsión trasera de serie, típica de los 'muscle cars' de esa época. Estos motores tenían diferentes denominaciones internas, como 'Turbo-Thrift' para los de seis cilindros, 'Turbo-Fire' para los V8 de bloque pequeño y 'Turbo-Jet' para los V8 de bloque grande. Sin embargo, ninguno de ellos estaba sobrealimentado. En 1969, un Chevrolet Camaro fue el coche de seguridad en las '500 Millas de Indianápolis'. Para transmitir la potencia, había disponibles diferentes opciones, entre ellas, cajas de cambios manuales de tres y cuatro velocidades, una caja de cambios semiautomática de dos marchas y varias cajas de cambios automáticas. La caja de cambios básica de tres velocidades de Saginaw se suministraba de serie con palanca de cambios en la columna de dirección, mientras que los modelos más potentes se equipaban opcionalmente con cajas de cambios que soportaban pares más elevados. En el Model Year 1967 ya había disponibles muchos paquetes de equipamiento y variantes. Chevrolet ofrecía una amplia lista de opciones y accesorios que permitían al comprador una gran personalización. Entre los paquetes más importantes se encontraban el Rally Sport (RS), con características ópticas como faros ocultos y pilotos rediseñados; el Super Sport (SS), con motores más potentes y suspensión deportiva; y la variante Z/28, desarrollada específicamente para el automovilismo en la serie Trans-Am y que contaba con un motor V8 de 5 litros con componentes especiales. Chevrolet Camaro Z/28 de 1967 Las variantes de colores y equipamiento interior eran muy variadas. Los compradores podían elegir entre distintas mezclas de colores para el interior y el exterior, que, en combinación con elementos decorativos adicionales, techos de vinilo y franjas decorativas, daban lugar a un gran número de vehículos personalizables. Esto dio lugar a numerosas apariencias diferentes del mismo modelo básico. En el Model Year 1968, el Camaro experimentó pequeños cambios, entre otros, en el ámbito de los requisitos de seguridad. La parte delantera y trasera recibieron luces de posición laterales adicionales y se modificó el diseño de la parrilla. Los cambios en el chasis y la suspensión trasera tenían como objetivo mejorar la estabilidad. Los modelos SS de alto rendimiento recibieron ballestas traseras modificadas para adaptarse mejor a la mayor potencia. El año 1969 trajo consigo un refinamiento visual y técnico más notable. El Camaro recibió nuevas chapas de carrocería y una parte delantera en forma de V rediseñada con intermitentes y faros integrados. Al mismo tiempo, se ofrecieron motores más potentes y se realizaron más ajustes en la transmisión y el chasis para mejorar el rendimiento, la maniobrabilidad y el confort. Camaro ZL-1 de 1969 Entre las variantes especiales de la primera generación se encontraban los modelos COPO y las versiones ZL-1 de alto rendimiento con motores de aluminio, dirigidas a entusiastas y clientes del mundo del motor. Estas variantes eran poco comunes y hoy en día se consideran piezas de colección de gran valor. El Camaro de primera generación dejó una huella duradera en el panorama automovilístico estadounidense de finales de la década de 1960. Su combinación de aspecto deportivo, motores potentes y múltiples opciones de personalización lo convirtieron en uno de los 'pony cars' más emblemáticos. La producción finalizó en 1969, antes de que el Camaro pasara a una nueva generación. Al mismo tiempo, el nombre siguió siendo una parte integral de la gama de Chevrolet durante décadas y se mantuvo en varias generaciones posteriores.