Todos preocupados por la luz de emergencia conectada, pero ¿hay que activar los ‘warnings’ en caso de usar la baliza v-16?Tres meses después de que la baliza V‑16 conectada se haya convertido en un elemento obligatorio en carretera, sigue habiendo una pregunta recurrente entre los conductores: ¿qué ocurre con los cuatro intermitentes? La sustitución definitiva de los triángulos ha reducido riesgos al no exigir que el usuario abandone el vehículo, pero no ha eliminado otras obligaciones que siguen plenamente vigentes. Una de las dudas más extendidas es si la baliza luminosa basta por sí sola para advertir una parada de emergencia. La respuesta, según el Reglamento General de Circulación, es clara: la V‑16 nunca reemplaza al uso de las luces de emergencia, que deben encenderse siempre que el coche quede detenido en una situación imprevista. La señalización del vehículo no desaparece La normativa establece una estructura de señalización por capas. La V‑16 sirve como advertencia visible a distancia, colocada sobre el techo y conectada a la plataforma DGT 3.0. Pero el vehículo tiene que seguir haciéndose reconocible por sí mismo. El artículo 130 del reglamento obliga a encender la luz de emergencia (si el coche la equipa) y, cuando proceda, las luces de posición y de gálibo. Esta exigencia es independiente del dispositivo de preseñalización, que ahora corresponde a la baliza. El artículo 109 refuerza esta obligación en autopistas, autovías o situaciones de baja visibilidad: los warnings deben activarse siempre para alertar de la inmovilización.La consecuencia jurídica es inequívoca: colocar la baliza sin activar los intermitentes es sancionable, aunque el conductor haya actuado correctamente en todo lo demás. Por qué se ha extendido la confusión La desaparición de los triángulos ha llevado a pensar que la V‑16 asumía el papel de señal única. Pero la norma mantiene dos ámbitos distintos: uno externo (la baliza) y otro propio del vehículo (las luces). Son complementarios y deben funcionar a la vez. Esta superposición explica que muchos usuarios coloquen la baliza y permanezcan dentro del coche sin encender los warnings, especialmente en arcenes estrechos o situaciones de estrés. Un gesto aparentemente menor que puede acabar en una multa de hasta 200 euros por señalización insuficiente. Baliza conectada con al DGT El uso correcto de la V‑16 no depende solo de activarla; debe ser un modelo oficialmente certificado. La DGT recuerda que no todas las balizas del mercado cumplen los requisitos legales, y que el conductor debe verificar en su página web si el dispositivo está homologado por IDIADA o LCOE. La lista es pública y se actualiza periódicamente. Emisión luminosa de 360 grados y entre 40 y 700 candelas durante 30 minutos. Protección IP54 frente a lluvia y polvo. Estabilidad garantizada mediante imán con viento. Funcionamiento entre –10 ºC y 50 ºC. Sistema de alimentación con 18 meses de autonomía mínima. El punto decisivo es la conectividad obligatoria: la baliza debe enviar la posición del vehículo a DGT 3.0 cada 100 segundos de manera automática y anónima. Esa información se integra en navegadores, paneles de mensaje variable y aplicaciones de movilidad. Multa por usar mal la V‑16 Las sanciones vinculadas a la baliza V‑16 se dividen en dos niveles. La primera, de 80 euros, se aplica cuando el conductor no lleva en el vehículo una V‑16, o cuando el dispositivo que transporta no está conectado a la DGT, requisito indispensable desde su implantación. La segunda, más grave, asciende a 200 euros y está prevista para quienes no utilizan la baliza en una situación de emergencia pese a ser necesaria, así como para aquellos que emplean un modelo que no cumple con la homologación oficial exigida por la normativa.