El Liux Big da el paso definitivo para convertirse en una realidad, puesto que la firma española asegura haber superado los ensayos de homologación bajo normativa L7e y sitúa al modelo en la fase final de certificación para su venta y circulación en Europa.Ese avance viene acompañado además de una revisión de la autonomía. Si en febrero se hablaba de 175 kilómetros para la batería de 15 kWh y de 230 kilómetros para la de 20 kWh, ahora Liux comunica que la versión básica ha certificado 215 km en ciclo WMTC y que la variante de mayor capacidad apunta a superar los 270 km. En un coche pensado principalmente para la ciudad, ese salto es crucial y amplía notablemente su uso. Con esta optimización, Liux afirma que el Big es el urbano eléctrico con más autonomía entre los L7e, aunque no aportan por el momento comparativas con otros modelos concretos.Más autonomía, mismo planteamiento urbanoPese a su mayor autonomía, el planteamiento general del Liux Big no cambia. Sigue siendo un biplaza de 2,70 metros de largo, con 240 litros de maletero y una velocidad máxima limitada a 90 km/h, lo que encaja con ese papel de vehículo ligero para desplazamientos diarios. También mantiene la ventaja de poder conducirse desde los 16 años con permiso AM, un enfoque que le da sentido como alternativa urbana muy contenida en tamaño y costes.Donde sí se aportan más detalles es en la parte técnica, ya que Liux habla ahora de una eficiencia de 7 kWh/100 km, de un coste energético de 1,4 euros cada 100 km calculado con luz doméstica a 0,20 €/kWh y de un peso total de entre 580 y 600 kilos. Sobre el papel, esa combinación explica por qué la empresa insiste tanto en la ligereza como argumento central. La receta pasa por una estructura superior en composite ultraligero de fibra de lino, mientras la masa principal se concentra en la parte baja del vehículo, donde van los elementos de seguridad, el motor y la batería. Eso, según la compañía, busca un centro de gravedad muy bajo y una mejor estabilidad.La recarga de la batería, del 20 al 80% ya no se comunica en tres horas, sino en 4,5 horas con enchufe doméstico convencional de 3,3 kW. Y la anchura reflejada en la ficha técnica pasa a 1,50 metros, cuando en la información anterior figuraba 1,70. Son matices importantes porque afectan tanto a la lectura práctica del coche como a la consistencia de la información difundida hasta ahora.Liux ajusta también el mensaje comercial. Dantes se hablaba de un precio por debajo de 20.000 euros, ahora sitúa el arranque por debajo de 18.000 euros sin ayudas. Esto no convierte al Big en un coche barato en términos absolutos, pero sí estrecha la distancia entre el relato de movilidad urbana accesible y la realidad de compra.La dimensión industrial sigue siendo otro de los pilares del proyecto. Liux vincula este avance técnico a su futura planta de Azuqueca de Henares, en Guadalajara, y vuelve a presentar esa instalación como un hito para Castilla-La Mancha y para la automoción en España. A eso se suma el argumento ambiental, que ahora queda algo más afinado. En lugar de limitarse a hablar de una reducción del 80% en la huella de carbono frente a un vehículo convencional, la empresa concreta que su fabricación podría recortar el impacto entre un 40% frente a un eléctrico urbano y un 80% frente a un SUV de combustión. Es una precisión relevante, porque da más contexto a una comparación que antes era demasiado abierta.