El pasado miércoles 18 de marzo, la Comisión de Interior del Congreso rechazó la propuesta del Gobierno de bajar la tasa máxima de alcohol en la conducción de los actuales 0,5 gramos por litro de sangre a 0,2 (0,1 miligramos por litro de aire aspirado). Aún así, dicha propuesta ha reabierto el debate sobre hasta qué punto es viable reducir los límites de alcohol permitidos al volante.En este sentido, Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial, explicó en La Ventana de Cadena SER que reducir la tasa de alcoholemia hasta casi el cero es imposible por razones técnicas y biológicas. Además, comentó que si se rebajase hasta 0,2 g/l en sangre, los conductores darían positivo con "una caña o una copa de vino". En profundidad Luis Montoro aclaró que es tremendamente complicado reducir más la tasa de alcoholemia porque aunque un conductor no haya bebido, el alcohol puede aparecer en su organismo "tras consumir frutas fermentadas, bombones con licor, postres o ciertos medicamentos". Por eso, el experto en Seguridad Vial sentenció que "en la práctica, el 0,0 es inviable" y que "incluso los países que la tienen nunca multan con una tasa de ese tipo". Pero es que, además, desde el punto de vista técnico tampoco es posible reducir al máximo el alcohol permitido en carretera: "Los alcoholímetros actuales no pueden medir de forma fiable niveles extremadamente bajos de alcohol, un problema que se complica con el error legal del 7,5% de estos dispositivos". Más detalles Los límites bilógicos y técnicos no significan que no se deba cambiar la ley. De hecho, los datos son preocupantes, ya que el 35% de los conductores fallecidos en carretera llevaba alcohol en sangre. Lo mismo ocurre con las drogas (22%) y los psicofármacos (12%). "Uno de cada dos accidentes mortales tiene el alcohol, las drogas o ambas cosas metidas ahí", añade Luis Montoro.