Audi lanzó en 2021 la primera generación del e-tron GT como la máxima expresión de su ofensiva hacia la electrificación. El no va más dentro de su gama en términos de rendimiento, eficiencia y tecnología, un coche fuera de serie que comparte muchos elementos con otro automóvil tan especial como el Porsche Taycan, ambas marcas dentro del Grupo Volkswagen. El año pasado se actualizó esta propuesta, con mejoras que afectaban especialmente a todo el apartado eléctrico. Y se introdujo una versión que llevaba un paso más allá sus ya destacables cualidades, la denominada RS e-tron GT Performance, cuya tarjeta de presentación es un rendimiento de 550 kW, es decir, nada menos que 925 CV. Una variante que hemos tenido la oportunidad de probar en una presentación de la gama e-tron, un viaje entre Madrid y Logroño que ha permitido descubrir las razones por las que no se trata de un eléctrico cualquiera. Una excepcionalidad que aporta numerosísimas luces y muy pocas sombras, además estas últimas asumibles en un concepto que dista mucho del habitual de los coches sin emisiones. Cuestión de excesos Empezando por lo menos convincente, hay que señalar que está relacionado precisamente con los excesos. El primero, un exceso de precio que en esta versión roza los 167.000 euros. Una cantidad accesible a solo unos pocos, aquellos que valoran la exclusividad de un producto prémium incluso cuando se trata de un coche 100% eléctrico. Y en el mismo sentido aparecen los consumos. Audi homologa un gasto medio de 19,4 kWh cada 100 kilómetros recorridos, cifra completamente irreal cuando se pretende exprimir, siquiera mínimamente, todas las posibilidades del e-tron Performance. Audi e-tron RS Probablemente se puede alcanzar ese consumo en torno a los 20 kWh a los 100 con una conducción muy cuidadosa y relajada. Pero, en ese caso, ¿cuál es el sentido de una mecánica que se asoma al abismo del millar de caballos? En autovía y a ritmos legales gastar sobre 25 kWh/100km es bastante factible. A partir de esta referencia apuntalada en la contención de los impulsos, el gasto llega a los valores que el conductor decida en base a sus exigencias al pedal del acelerador… Con este dato y teniendo en cuenta que la batería de los e-tron GT tiene una capacidad de 97 kWh útiles, la autonomía anunciada por el fabricante de casi 600 kilómetros se queda solo en una intención. Para evitar la ansiedad de la descarga total, lo aconsejable con el Performance (aunque casi con cualquiera de las versiones del modelo) es realizar recargas no más allá de los 350 kilómetros. Y resulta algo frustrante sentarse al volante de un cochazo como este y no poder realizar con tranquilidad, por ejemplo, el mencionado viaje entre Madrid y Logroño (360 kilómetros, aproximadamente). Empieza lo bueno Todos estos inconvenientes pueden llegar a tomarse por menores siendo conscientes de la filosofía del RS e-tron GT Performance. Es un eléctrico con talante deportivo, no un utilitario en el que prime la búsqueda de la eficiencia. Una prioridad sin sentido en un coche grande (casi cinco metros de longitud) y pesado (2.400 kilos), diseñado para satisfacer a los más exigentes en la conducción, incluyendo unas prestaciones diametralmente opuestas a los consumos reducidos. Su posicionamiento prémium se aprecia desde el primer golpe de vista, con una imponente carrocería de cuatro puertas, pero de línea cupé. En el interior, su cuna noble es, del mismo modo, evidente, con acabados, materiales y equipamiento de primerísimo nivel, como no podría ser de otro modo teniendo en cuenta también su precio. La zaga con caída tendida condiciona la altura libre disponible hasta el techo en las plazas traseras, el único pero destacable que se puede poner a su habitáculo. Audi RS e-tron GT Performance En todo caso, lo mejor de este Audi RS e-tron GT Performance es disfrutar sin complejos de todo su potencial de conducción, olvidándose de unos consumos que tampoco deberían ser la prioridad para quienes se decanten por un coche con este concepto. La aceleración es sencillamente impresionante, sobre todo al utilizar el modo de máxima potencia que se acciona desde un botón específico en el volante. Se debe encontrar el lugar y el momento adecuados para, durante 10 segundos, exprimir los 925 CV máximos que entrega su mecánica libre de emisiones. Cuando se puede hacer, la experiencia es de las que impacta: la marca habla de un 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, una aceleración propia de un monoplaza de competición. Además, se puede optar, como opcional, por una suspensión activa que mantiene el conjunto plano por completo en aceleraciones o frenadas, con lo que la experiencia es incluso más peculiar (este sistema también eleva la carrocería al abrir la puerta para facilitar el acceso al interior). Un comportamiento intachable Recordando sus dimensiones y peso, el RS e-tron GT Performance podría presumirse como un coche rápido pero torpe en sus reacciones. Nada más lejos de la realidad. Su agilidad llega a sorprender con esas características, no se trata de un deportivo radical pero sí capaz de regalar grandes sensaciones a su conductor. Equilibrio es el calificativo que mejor se adapta a este eléctrico tan especial. Tiene una velocidad de paso por curva elevada, es muy estable en cualquier circunstancia gracias a un acertado reparto de peso y regala todas las ventajas de la tracción total, aunque el eje posterior tiene una mayor presencia que aporta ese todo de deportividad tan apreciable por los usuarios más dinámicos. Quienes busquen un extra de seguridad y eficacia pueden montar unos frenos opcionales carbocerámicos, mordidos por unas generosas pinzas en color rojo que llegan las deceleraciones a otro nivel. Es algo que se agradece teniendo en consideración la capacidad de prestaciones del RS e-tron GT Performance, de curva a curva aplicando toda su potencia se llega a una buena velocidad y se deben parar casi tres toneladas si se viaja a plena carga. En definitiva, el Audi RS e-tron GT Performance no es un eléctrico para la mayoría, ni por precio, ni por prestaciones, ni por eficiencia, ni por funcionalidad. Y desde esta evidencia, quienes sí tengan la posibilidad de disfrutarlo difícilmente se verán defraudado. Porque tiene todo lo imprescindible y bastante más, para satisfacer a conductores que saben bien lo que quieren y también a lo que renuncian para conseguirlo.