En el complejo panorama del automóvil existe un segmento extremadamente exclusivo en el que pocos logran triunfar. Por un lado están los coches de ultralujo, sobre todo grandes berlinas y SUV de gran tamaño, con marcas de referencia como Rolls-Royce y Bentley. Por otro, encontramos los superdeportivos, es decir, aquellos fabricantes que apuestan por deportivos de altísima gama, destinados a una clientela muy reducida. La marca más conocida entre los constructores exclusivos es probablemente Ferrari. Sus icónicos coupés y descapotables son conocidos en todo el mundo gracias a una ingeniería avanzada y a una comunicación muy eficaz. Pero no es la única: Lamborghini representa para Ferrari lo que Mercedes-Benz para BMW o Renault para Peugeot. Y luego está la británica Aston Martin, con su propia interpretación del lujo deportivo. Naturalmente no son las únicas: McLaren, algunos modelos de Porsche, Mercedes-Benz y Chevrolet, además de las marcas de hiperdeportivos como Pagani y Bugatti, completan el panorama. Pero, ¿cuál lidera de verdad este segmento? Qué dicen las cifras Ferrari ocupa el primer puesto en ventas y rentabilidad. El año pasado entregó 13.640 coches en todo el mundo (incluido el Purosangue), con una caída del 0,8% respecto a 2024. Pese a ese ligero retroceso, se trata del segundo mejor resultado de la historia de la marca. Ventas globales en 2025 Lamborghini le sigue en segunda posición con 10.747 unidades vendidas, entre superdeportivos y el SUV Urus. Las entregas crecieron un 0,6%, marcando un nuevo récord para la firma. Aston Martin se sitúa en tercer lugar con 5.448 unidades, con un descenso del 9,7%. Beneficio operativo en 2025 (en millones de euros) La clasificación es similar si se mira la rentabilidad. Ferrari registró cerca de 2.100 millones de euros de beneficio operativo, lo que equivale a 153.812 euros por coche y a un margen del 29,4%. Lamborghini se acerca con 768 millones de euros de beneficio operativo, el 24% de los ingresos totales, que fueron de 3.200 millones. El beneficio por coche es de 71.462 euros, menos de la mitad que Ferrari. Aston Martin, en cambio, atraviesa dificultades: con unos ingresos de 1.440 millones de euros (264.657 euros por coche), registró una pérdida operativa de 297 millones. En la práctica, perdió 54.543 euros por cada coche vendido en 2025. Qué esperar a partir de ahora De cara al futuro, Aston Martin tendrá que encontrar rápidamente una solución para frenar las pérdidas. Lamborghini, debería seguir creciendo, y Ferrari está llamada a revertir la tendencia negativa en Bolsa. El futuro modelo eléctrico Luce, sin embargo, no debería alterar de forma radical el equilibrio actual. El autor del artículo, Felipe Munoz, es analista especializado en la industria del automóvil y creador de contenido de Car Industry Analysis en redes sociales.