errores cuidado neumáticosLa mayoría de los conductores coge su coche de manera regular, pero solo parar hacer trayectos cortos. Es en el verano cuando se afrontan los desplazamientos más largos, en los que conviene preparar el automóvil más. Uno de los aspectos clave son los neumáticos, que, por norma general, no se cuidan como deberían.Ahora, Bridgestone, uno de los principales productores de ruedas del mundo, ha elaborado una lista con los que son los errores más comunes tanto en su cuidado como en el uso.El primero es uno de los más fáciles de solucionar, pero también uno de los más habituales: llevar la presión incorrecta en los neumáticos. Hay que revisarla de manera regular y, si está baja o alta (esto último no es lo normal, porque lo que suele ocurrir es que pierden), devolverla a su punto óptimo.¿Cuál es éste? Viene indicado tanto en el manual del vehículo como, normalmente, en una pegatina ubicada en la puerta del conductor. Conviene prestarle atención, porque no ser la presión correcta, puede provocar una degradación prematura y daños en de la carcasa, aumentando el riesgo de reventón y, además, incrementando el consumo de combustible. El segundo tiene que ver con la rotación de las ruedas. Las delanteras y las traseras están sometidas a trabajos y cargas diferentes, así que su desgaste es muy desigual. Rotar su posición sirve para que desgaste sea más uniforme y para alargar su vida útil. ¿Cada cuánto hay que llevar a cabo esta operación? Es recomendable rotarlos entre ejes cada 10.000 kilómetros.En tercer lugar hay que estar pendientes del desgaste del nuemático. Por un lado, hay que cerciorarse de que no es excesivo. La profundidad de banda de rodadura mínima exigida por la ley es de 1,6 mm (el aro exterior de una moneda de un euro), pero incluso por encima de ese mínimo es posible que el neumático pierda prestaciones, especialmente a la hora de evacuar el agua.Por otro, hay que comprobar que el desgaste no sea irregular. Si las diferencias son muy acentuadas, el comportamiento y la respuesta de las gomas no será la correcta y pueden acabar provocando un accidente. Además, el desgaste irregular puede ser una consecuencia e otros problemas mecánicos, como unos amortiguadores en mal estado o un equilibrado y/o alineación incorrectos.Esto último constituye también un punto importante, ya que de la correcta alineación del vehículo, el paralelismo de ejes y el equilibrado de las ruedas depende, además del desgaste de las ruedas, que el automóvil vaya recto y no presente una desviación en su trayectoria, o que, por ejemplo, no lleguen vibraciones hasta el volante.La alineación debe realizarse cuando se cambian los neumáticos o cuando se rotan entre ejes, es decir, o de manera anual o cuando se han recorrido entre 15.000 y 20.000 km. Otro aspecto al que hay que prestar atención es al propio neumático en sí. En cualquier momento pueden haber sufrido un percance que ponga en riesgo su integridad pero que, a priori, no ponga en compromiso inmediato su rendimiento, pero a la larga sí.Hablamos de cortes, deformaciones o arranques de parte de la cubierta, que no se pueden apreciar si no se produce una inspección visual de la rueda.Además, muchos conductores creen que el rendimiento de la goma depende solo del uso que se le haya dado, así que si no recorren muchos kilómetros, consideran que pueden alargar su vida útil. Sin embargo, no es así, puesto que las ruedas también pierden propiedades por el simple paso del tiempo.Es cierto que los neumáticos no tienen fecha de caducidad como tal, pero a partir de cierto punto conviene revisarlos periódicamente. Desde Bridgestone apuntan que a partir del quinto año recomiendan su revisión anual por un especialista y que, en cualquier caso, hay que sustituirlos cuando tengan más de 10 años.Para conocer la fecha de fabricación de un neumático, basta con buscar el código DOT que tiene en su perfil, con los cuatro últimos dígitos informando de la semana y año de fabricación.Adrià Martínez, Ingeniero del Departamento Técnico de Bridgestone, ha declarado: “Desde Bridgestone, teniendo en cuenta estas recomendaciones, queremos destacar la importancia del mantenimiento preventivo de todos los elementos de nuestro vehículo, especialmente los neumáticos. Estos, junto con el sistema de frenos (ABS), el control de estabilidad (ESP o ESC), los sistemas de control de tracción y la dirección asistida, forman parte de los elementos clave de la seguridad activa del vehículo. Por ello, recomendamos estar siempre alerta y conducir con responsabilidad”.