Hace ya años que los coches automáticos están presentes en las carreteras, y cada vez son más los conductores que se decantan por uno de ellos por su comodidad y facilidad de uso. Aun así, no se debe subestimar su funcionamiento, ya que, aunque la mayoría sabe manejar las funciones básicas, las cajas automáticas incorporan modos y posiciones que siguen generando dudas entre los usuarios.Para qué sirve la letra 'L' de la palanca de cambios y en qué tres situaciones aconsejan su uso los expertosEl mejor ejemplo está en las letras de la palanca. Por ejemplo, es de sobra conocido que la 'R' es para ir marcha atrás, la 'P' para aparcar o la 'D' para activar el modo normal de conducción. Sin embargo, algunos modelos de coches automáticos incorporan otras menos habituales que también son útiles, como es el caso de la 'L'. Su significado Al igual que ocurre con el resto de letras de la palanca de cambios, la letra 'L' es la inicial de una palabra en inglés, en este caso "low", que, traducido al español, es "bajo". Si se activa, lo que hace el sistema es mantener el vehículo en marchas cortas para que la caja no suba demasiado rápido las marchas. De esta forma se alcanzan revoluciones más altas y se mejora la respuesta del automóvil en situaciones en las que se necesita más potencia o control sobre la velocidad. Esto quiere decir que sirve para obtener la máxima fuerza en lugar de velocidad porque prioriza la estabilidad antes que la suavidad en los cambios o el consumo del vehículo. Eso sí, hay que tener en cuenta que no todos los coches con caja de cambios automática tienen la letra 'L' en la palanca porque la tecnología de las transmisiones ha evolucionado hasta el punto de que los vehículos más modernos utilizan otras formas más precisas de lograr ese mismo efecto de control. Cuándo usarla Se puede decir que la posición 'L' ofrece al conductor un control mecánico mayor sobre el vehículo. No es para ir rápido, sino para decidir el comportamiento del motor. Por eso, es recomendable usarla en situaciones como una bajada pronunciada para mantener marchas cortas y no tener que pisar constantemente el pedal de freno. Igualmente, es bueno utilizarla en subidas pronunciadas para que el vehículo mantenga la fuerza necesaria sin exigir demasiado a la transmisión. También puede ayudar si las condiciones de la carretera no son las idóneas. Si, por ejemplo, hay nieve, hielo o arena en el asfalto, el uso de esta función ayuda a que las ruedas no patinen.