Confirmado: no te van a parar para pedirte la baliza V16, pero si te pueden multar La implantación de la baliza V16 conectada ha generado un mar de dudas y una profunda confusión entre los conductores españoles durante los últimos meses. Recientemente se ha confirmado de manera oficial que los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil no están deteniendo a los conductores en los controles rutinarios con el único y exclusivo propósito de exigirles que muestren este novedoso dispositivo luminoso de geolocalización.Es más, no existe en la actualidad ninguna directriz específica ni instrucción interna, ni por parte de los mandos de la propia Benemérita ni desde los despachos de la Dirección General de Tráfico, que obligue a las patrullas a realizar este tipo de inspecciones preventivas en las vías públicas.Sin embargo, este margen de confianza o flexibilidad inicial no exime en absoluto al ciudadano de cumplir con la ley vigente, ya que las correspondientes sanciones económicas siguen estando plenamente activas y se aplican bajo circunstancias muy concretas.Hasta la fecha actual, las autoridades de la Guardia Civil han tramitado alrededor de ciento cincuenta denuncias relacionadas directamente con la baliza V16 en todo el territorio nacional. Lo verdaderamente llamativo y esclarecedor de este dato estadístico es que ninguna de esas sanciones se ha impuesto por el simple hecho de que un agente de tráfico haya solicitado ver el dispositivo en un control preventivo de seguridad y el conductor careciera de él en ese instante.El criterio operativo que está aplicando la Benemérita sobre el asfalto se asemeja fielmente al que tradicionalmente se ha seguido con los antiguos triángulos de emergencia o los chalecos reflectantes. Los agentes estatales no buscan castigar de forma proactiva la mera ausencia del objeto dentro de la guantera del vehículo, sino que centran sus esfuerzos en asegurar que las condiciones de seguridad en la vía sean las idóneas cuando se produce un incidente real que ponga en riesgo la circulación.Esta notable confusión generalizada entre la población civil ha provocado, entre otras consecuencias, que el despliegue puramente comercial de estas balizas sea considerado por muchos analistas del sector del automóvil como un auténtico fracaso empresarial. De hecho, la principal empresa española que se dedicaba en exclusiva a la fabricación y distribución de estos dispositivos luminosos conectados entró recientemente en un proceso de preconcurso de acreedores debido a que registró unas ventas muy inferiores a las que se habían previsto en sus planes iniciales.Ahora, el ciudadano medio se encuentra todavía en una situación de evidente incertidumbre legal, debatiéndose constantemente entre la supuesta necesidad de realizar un gasto económico inmediato para renovar su equipamiento o continuar confiando en los tradicionales sistemas de señalización física mientras persista la ambigüedad normativa en la calle.Para comprender a fondo el verdadero alcance de la regulación vigente, resulta fundamental aprender a distinguir entre dos tipos de infracciones administrativas bien diferenciadas, las cuales conllevan castigos de distinta gravedad. En un primer supuesto, se encuentra el hecho de circular por cualquier tipo de vía pública sin llevar el mencionado dispositivo guardado correctamente en el interior del habitáculo del vehículo.Si por cualquier motivo justificado un conductor se viera obligado a mostrar los elementos obligatorios de seguridad a una patrulla y careciera por completo de la baliza V16, se enfrentaría a una sanción que está calificada administrativamente como leve, cuyo importe total asciende a los ochenta euros, los cuales pueden reducirse a la mitad si el interesado se acoge al procedimiento normalizado de pronto pago.El verdadero riesgo para el bolsillo del conductor, y muy especialmente para su propia integridad física en la carretera, llega cuando se produce una avería mecánica, un pinchazo inesperado o un accidente de tráfico en plena vía y no se señaliza la posición del coche de la manera adecuada y segura.En este segundo supuesto legal, la cuantía económica obligatoria se eleva de manera considerable hasta alcanzar la cifra de doscientos euros, también rebajables a la mitad por pago rápido, debido al evidente y manifiesto peligro de atropello o de colisión secundaria que genera un coche detenido en medio de la nada y sin luces de emergencia operativas.En definitiva, no se van a desplegar controles policiales masivos para perseguir de forma activa a quienes todavía no han adquirido la tecnología de geolocalización luminosa, pero el amparo y la comprensión hacia los conductores se terminan por completo en el preciso momento en que se sufre un percance mecánico y se deja el vehículo totalmente desprotegido ante el resto del tráfico.