Imagen de un radar en A CoruñaMás allá del componente religioso, la Semana santa se ha consolidado como una de las mejores épocas para viajar, coincidiendo con algunas de las tendencias turísticas más destacadas, como las ferias y las escapadas cortas. Según un estudio de Oney, siete de cada diez españoles tiene previsto viajar durante estas fiestas, algo que supone una mayor saturación de vías, un mayor riesgo de accidentes y, por tanto, más controles.La Dirección General de Tráfico (DGT) ha activado 33 nuevos radares alrededor del territorio (20 fijos y 13 de tramo), que empezaron a funcionar el pasado viernes. Ante este aumento, muchos conductores siguen guiándose por una idea simplificada: no superar los límites de velocidad. No obstante, esto no es tan simple, ya que este sistema de controles no funciona de forma tan precisa. Los radares aplican un margen de corrección obligatorio antes de validar una infracción, es decir que la velocidad registrada no es exactamente la que se usa para sancionar.Los radares fijosEn 2025, la DGT implementó un ajuste técnico en los radares para endurecer los márgenes de tolerancia. Así, eliminó la antigua “regla del 5 y 7” de la Orden Ministerial del 7 de febrero de 2020, que permitía que, en carreteras de 100 km/h, como autopistas y autovías, los radares móviles se activaran al superar en un 7% el límite de velocidad, y que tanto los radares fijos como los de tramo contaran con un margen de tolerancia de 5 km/h.Actualmente, los cinemómetros fijos son los que actúan con un margen más ajustado. Cuando están recién calibrados, aplican un límite de 3 km/h, si la velocidad es inferior a 100 km/h, y del 3% si es superior; es decir que en una vía de 120 km/h, el radar se activaría en torno a los 124 km/h. Sin embargo, este margen puede ampliarse tras las revisiones periódicas: en vías de hasta 100 km/h, la tolerancia pasa a ser de 5km/h y, en carreteras de 120 km/h, el límite pasa a ser del 5%, lo que implica sanciones a partir de los 126 km/h.Los radares móviles y de tramoLa Semana santa supone un aumento significativo de operativos especiales que incluyen remolques, cámaras de vigilancia y radares móviles para controlar las salidas de las ciudades y las carreteras convencionales. En este caso, en vías con límite igual o inferior a 100 km/h, el margen es del 7% y, en carreteras con límites superiores, el ajuste es del 7%, lo que sitúa el inicio de la multa cerca de los 128 km/h.Los sistemas de vigilancia aéreos, como los helicópteros, funcionan de forma similar, aunque suelen manejar un límite del 5km/h o del 5%, dependiendo de la vía. En cambio, los radares de tramo calculan la velocidad media entre dos puntos, aplicando un margen más reducido de 3 km/h, en vías de hasta 100 km/h, y del 3% en vías con límite superior.El objetivo de estos dispositivos de control no es ofrecer una mayor flexibilidad, sino mediciones justas, que dependen de factores como la calibración de los dispositivos y las condiciones del entorno. De esta manera, se garantiza que solo se penalicen los excesos de velocidad reales.