El alto precio de los coches nuevos y la oportunidad de encontrar opciones asequibles ha hecho que el mercado de segunda mano haya crecido notablemente en los últimos años. A pesar de ello, sigue habiendo muchos compradores que no se terminan de fiar a la hora de comprar un vehículo que ya ha utilizado otras personas.Sentir cierta reticencia es normal porque ante una inversión tan importante como lo es la compra de un coche es fundamental sentirse seguro. Por eso, los compradores suelen extremar las precauciones y revisan cada detalle del vehículo antes de decidirse. El problema es que, más allá de lo mecánico, hay otros aspectos igual de importantes que se suelen olvidar. Qué documentos revisar Dejando de lado el estado del vehículo y de componentes básicos como el motor, los frenos, las ruedas o la carrocería, los conductores no deben olvidarse del papeleo. En este sentido, desde Blamacar, centro de compraventa de automóviles, han explicado cuáles son los cuatro documentos que se deben revisar al comprar un coche de segunda mano. El primero de ellos es, seguramente, el más evidente: el contrato de compraventa rellenado y firmado tanto por el concesionario como por el cliente. El segundo documento serían todas las facturas necesarias, con certificado de kilómetros, con la compra del vehículo y con todo lo que se le ha hecho de mantenimiento. Es clave especificar todo para evitar sustos futuros.Los expertos en motor están convencidos: "Nunca te compres un coche de segunda mano sin revisar estos cuatro documentos" Otro documento esencial es la garantía: "Cuando te dice un concesionario que te da un año de garantía, te lo tienen que dar por escrito. Todo lo que te cubre, con los kilómetros desde que empieza la garantía, firmado por el concesionario y por el cliente". El permiso de circulación Por último, no hay que olvidarse del permiso de circulación. El especialista recuerda que cuando el coche sale del concesionario, la persona a la que se le entrega el vehículo debe tener el permiso de circulación o, al menos, el resguardo provisional. "Nada de vete, que todavía no está puesto tu nombre, que ya te llegará", recuerda el experto.