Enfrentamos al McLaren GTS y el Ferrari 296 GTS sobre nieve: el duelo que no te esperabas Configuración de motor central, propulsión trasera y potencia a raudales. Difícilmente puede haber una combinación más delicada para la superficie blanca. Y en realidad deberíamos haberlo sabido, porque hace dos años ya tuvimos aquí en la nieve a un candidato similar: el McLaren Artura. En su momento se mostró tan manejable... como una ardilla salvaje fuera de control.Los 680 CV apenas se podían dominar, siempre en busca de un poco más de nieve para lograr más agarre, mucho trabajo de volante, sudores fríos y demás. Rara vez un coche ha exigido reflejos tan rápidos con coeficientes de fricción tan bajos. Por suerte, el británico montaba entonces unos P Zero Winter fabricados especialmente por Pirelli. Éstos salvaron más de una situación extrema.De este tipo de experiencias normalmente se aprende. Se piden coches más adecuados, preferiblemente con tracción total. Pero entonces volvimos a tener al teléfono a las amables responsables de prensa de McLaren y Ferrari. De pasada les contamos sobre nuestra nueva excursión a la nieve. Y recibimos de inmediato dos confirmaciones a las que simplemente no pudimos resistirnos.Por un lado, porque un McLaren GTS en naranja y un Ferrari 296 GTS en azul aportan el toque de color perfecto a prácticamente cualquier historia. Por otro, porque practicar deportes de invierno con superdeportivos es algo absolutamente extraordinario.MotoresLivigno, lunes por la mañana, ocho en punto, cero grados: los dos coches bajan del remolque, el Ferrari en silencio, el McLaren con finísimas ráfagas de arranque en frío de su V8. Neumáticos de invierno sobre elegantes llantas de 20 pulgadas... esto promete ser interesante. ¿Tienen algo en común? Bueno, aparte del hecho de que ambos responden a las siglas GTS y colocan el motor detrás del conductor, no demasiado.Sobre el papel, el Ferrari es el coche más moderno y deportivo. Entre el V6 a 120 grados con doble turbocompresor y la caja de cambios de doble embrague de ocho marchas se sitúa un motor eléctrico que añade otros 167 CV a los 663 del motor de combustión.El McLaren se motoriza de forma más convencional y también algo más moderada. El conocido V8 biturbo rinde 635 CV. Además, gracias a un nuevo revestimiento del techo fabricado en fibra de carbono reciclada, se han ahorrado diez kilogramos en la parte superior.Listos para volantear en la nieveLos motores están calientes, la batería llena, el equipo técnico de dos personas procedente de Woking está tan expectantes como nosotros por ver qué harán estos dos bólidos aquí sobre nieve y hielo. Conducimos a estas dos divas hasta la pista recién preparada. El italiano marca las primeras huellas. Y desde el principio se muestra exigente.El modo Sport es demasiado agresivo, la respuesta del acelerador excesivamente brusca. Así que volvemos al modo Wet, que sin embargo viene acompañado de un ESP forzosamente activo. De este modo, el 296 apenas avanza con torpeza por el recorrido.Entonces optamos por CT off y al menos suavizamos los amortiguadores. Bueno, no es hasta la tercera vuelta cuando se logra completar una sin trompo. Solo se puede rozar el pedal del acelerador, nunca provocar al coche, simplemente “llevarlo” por el trazado de la forma más limpia posible. Por cierto, con tanto estrés uno olvida rápidamente lo bien que suena el V6 a la espalda.El V8 del McLaren suena aún mejor. Y además: aquí se puede desactivar el ESP por separado incluso en el modo Comfort. Así, el británico se muestra claramente más dócil al acelerar que el Ferrari. Pero también aquí 635 CV son simplemente demasiados para esta superficie. En comparación con los Michelin del 296, los Pirelli del McLaren ofrecen algo más de agarre; sobre todo, el eje delantero es mucho más preciso. En general, derrapar con ambos no es tarea fácil, pero precisamente por eso resulta tan especial.ConclusiónEl baile con el Ferrari fue realmente agotador y emocionante; de las diez vueltas, solo tres se completaron sin trompos. El 296 está claramente enfocado al asfalto. Aun así, no fue el más lento.Mover el McLaren GTS aquí tampoco resultó mucho menos estresante. Pero la suspensión más suave y los neumáticos de invierno algo más adherentes lo hacen al menos un poco más manejable.