Ha nacido el 'Anti-Ferrari', un susto de 550.000 euros, 100% eléctrico y de nombre Luce. Si Enzo levantara la cabeza... Ferrari ha presentado el Luce y la respuesta de todo el planeta ha sido ensordecedora. El primer Ferrari 100% eléctrico ha hecho ruido, sí, pero a base de memes en redes sociales y a una caída en bolsa de la marca italiana del 8%.Yo me sigo preguntando si Maranello ha presentado un coche o en realidad es una prueba de resistencia emocional para los más puros ferraristas y los amantes del automóvil en general.Es el primer Cavallino de energía eléctrica y baterías, pero también es muchas más cosas difíciles de digerir juntas: cuatro puertas, cinco plazas, 600 litros de maletero, más de 2,2 toneladas, una batería de 122 kWh, cuatro motores eléctricos…Y no se puede decir que sea lento, porque hace el 0-100 km/h en 2,5 segundos, es decir, que corre realmente como todos esperamos de un Ferrari, pero pesa como una mudanza premium.La marca italiana ha intentado explicarlo como una ruptura valiente. El problema es que hay rupturas que las ves venir, las aceptas e intentas pasar página lo más rápidamente posible y luego están estas que son las peores, las que no entiendes, las que te dejan mirando el móvil a las tres de la mañana preguntándote en qué momento todo se torció.El mismo Luca Cordero di Montezemolo, empresario italiano y ex presidente de Ferrari, no ha querido hacer sangre, pero lo ha acabado haciendo con sus declaraciones. Ha venido a decir que si contaba lo que pensaba, haría daño a Ferrari. Y pidió algo bastante fuerte: que le quitaran el logo del Cavallino al Luce. Más claro imposible.Lo más interesante es que cuando un coche consigue que políticos, inversores, tecnólogos y redes sociales se pongan de acuerdo en algo, quizá estamos ante una certeza incómoda: Ferrari ha hecho un coche feo, ha hecho ¡el anti Ferrari!El problema no es que el Ferrari Luce sea eléctrico. El problema es que no parece peligroso, ni sensual, ni pasional. Un Ferrari puede ser ostentoso para la vida real, incómodo para aparcar, excesivo para ir a cenar y ridículo para explicarselo a Hacienda. Pero debe provocar algo, un deseo irracional y visceral. Con el Luce, el Fiat Multipla hoy casi da ternura.Mi teoría es que Ferrari lo ha hecho a propósito. Que el Luce es una protesta carísima contra el mundo que viene. Una manera de decir: “¿Queréis eléctricos, silencio, eficiencia, pantallas, cinco plazas y maletero? Perfecto. Ahí tenéis el futuro, pero no me pidáis explicaciones de algo que no nos gusta y con lo que no comulgamos.”Quizá dentro de veinte años todos estemos equivocados y el Luce sea visto como un acto de valentía. También hubo quien se rio del Porsche Cayenne y luego este SUV terminó pagando medio museo de Stuttgart. Pero una cosa es ampliar el negocio y otra muy distinta convertir un mito en un salón eléctrico de 550.000 euros.Ferrari puede fabricar un coche eléctrico. Claro que puede. Lo que no puede es olvidar que no vende transporte. Vende exceso, deseo y una cierta irresponsabilidad maravillosa. El Luce, por ahora, no parece una revolución. Parece un capítulo a olvidar o un tropiezo caro.