Carlos Cagigal, experto en energía, sobre la crisis de la gasolina: "Esto es un problema de precios, no de suministro" La crisis del petróleo, consecuencia de la guerra entre Irán, Israel y EEUU, está dejando más víctimas en otros sectores. Hasta ahora, los principales perjudicados eran los coches, tanto los particulares como los profesionales, que han visto como el precio del surtidor rozaba los dos euros. Sin embargo, ahora las aerolíneas también pagan las consecuencias. En este sentido, los expertos subrayan que el problema radica exclusivamente en el coste.El precio del barril de Brent es de cerca de 100 dólares, lo que ha hecho que el precio de los carburantes se dispare. Las aerolíneas han dado la voz de alarma. Compañías como Volotea ya han anunciado la cancelación de parte de sus rutas programadas entre abril y octubre, una decisión motivada por la necesidad de contener el impacto del queroseno en sus cuentas. En la misma línea se pronuncia Ryanair, que tampoco descarta adoptar medidas similares si la coyuntura internacional se prolonga. Está claro que son las compañías low cost las más perjudicadas. El motivo lo explica Carlos Cagigal, experto en energía: "Las aerolíneas de bajo coste son las más vulnerables porque trabajan con márgenes muy pequeños y cualquier subida, por mínima que sea, les impacta directamente"."No vamos a tener problemas de abastecimiento"Sin embargo, Cagigal sostiene que, pese a que los precios no paren de subir, no debemos pensar que va a haber desabastecimiento. De hecho, el experto afirma que no hay motivos para que la población se alarme."Esto es un problema de precios, no de suministro", remarca en el programa Espejo Público, y añade que "los países más solventes y la Unión Europea no vamos a tener problemas de abastecimiento". Cagigal explica que la seguridad del suministro no corre peligro porque "Europa trabaja con contratos a largo plazo, que están blindados", una situación muy distinta a la de países asiáticos como Filipinas o Tailandia, donde los acuerdos de compra son más cortos y ya empiezan a notar estrangulamientos.El verdadero desafío, advierte el experto, es la duración del actual conflicto geopolítico: si se extiende meses, el problema de precios podría acabar derivando en tensiones más amplias en el mercado global del petróleo.Esto no es solo aplicable al mundo de la aviación, sino también al del automovilismo. De hecho, hace unos días, la Comisión Europea ha recomendado a todos los países que forman parte de la Unión Europea que sigan las recomendaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) con el objetivo de reducir el consumo de petróleo y así aliviar la presión sobre los precios.En concreto, se han dado diez consejos a seguir para tratar de no gastar tanto petróleo. Entre ellas se encuentra reducir la velocidad y conducir de forma más eficiente, fomentar el teletrabajo y el transporte público y compartido o evitar coger aviones si existen otras alternativas públicas, como el tren.Además, Bruselas señala que no solo es prioritario el petróleo, sino que también lo es el gas licuado del petróleo (GLP). Es por eso que la Agencia de la Energía recomienda reservarlo para necesidades esenciales, como puede ser la cocina.En esta línea, la AIE sugiere que se busquen reemplazos de este GLP por otras soluciones, como la electricidad. Se trata de una medida con un componente más estructural, pero que puede aliviar parte de la tensión si la crisis se prolonga.