Cada vez son más aparcamientos públicos los que se posicionan y prohíben la entrada a este tipo de coches El coche eléctrico abre nuevos escenarios. Este tipo de automóviles está cambiando la forma en la que nos desplazamos, el uso de la energía e incluso la planificación antes de un viaje. En cambio, también está sentando ciertos precedentes que cada vez son más difíciles de justificar, como que prohíban la entrada a este tipo de vehículos en aparcamientos públicos.Por lo general, y especialmente tras la llegada de estos coches enchufables, los vehículos que encuentran algún tipo de restricción de acceso o movilidad son aquellos que están equipados con sistemas de propulsión de combustión, especialmente los más antiguos y, por tanto, los más contaminantes. Un ejemplo de ello lo encontramos en las famosas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).Aparcamientos y hospitales vetan el acceso a los coches eléctricosSin embargo, lo que ocurre en las calles del centro de las grandes ciudades es muy distinto a lo que tiene lugar en espacios gestionados por empresas privadas. Es el caso de los aparcamientos públicos, donde cada vez son más los establecimientos de este tipo que se posicionan en contra de la entrada de coches eléctricos a sus instalaciones por un motivo muy peculiar.“Ante los posibles riesgos de incendio que supone un coche 100% eléctrico, está prohibido el acceso de dichos vehículos en el garaje”, reza un mensaje colocado sobre la barrera de acceso de un aparcamiento público cerca de la plaza de Tirso de Molina, en el centro de Madrid.De este modo tan drástico, la empresa que gestiona el espacio de este aparcamiento público ha decidido vetar el acceso a los coches eléctricos por, según exponen, el riesgo de incendio que supone y las consecuencias (en cuestión de daños) que puede tener el fuego en un lugar repleto de vehículos.Los aparcamientos públicos no son los únicos lugares en los que empiezan a florecer este tipo de restricciones. También se pueden encontrar en algunos hospitales, donde la gerencia ha prohibido el acceso a los vehículos eléctricos temporalmente a determinadas plantas o en aparcamientos cerrados. El motivo no es otro que el riesgo de incendio en sus baterías y el reto que supone extinguirlo.¿Por qué se incendian los coches eléctricos?En los coches eléctricos, el origen del fuego suele estar en el interior del paquete de baterías, que normalmente se encuentra en la parte baja del vehículo, integrado en el chasis. Un impacto fuerte en un accidente puede deformar el módulo de la batería y provocar un cortocircuito interno.También pueden influir defectos en las conexiones, fallos en el sistema de refrigeración de la batería o problemas durante la carga, especialmente si se utilizan equipos defectuosos o no homologados. A diferencia de los coches de combustión, donde el incendio suele iniciarse por fugas de combustible o aceite en contacto con superficies calientes, en los eléctricos el fuego tiene un origen electroquímico.Sin embargo, el motivo y el origen del fuego no son realmente los factores que preocupan a los expertos cuando se trata de incendios de coches eléctricos. En lugar de ello, los servicios de emergencia ponen en foco en lo especialmente complicados de extinguir que resultan estos incendios, ya que la batería puede seguir generando calor incluso después de que las llamas visibles hayan sido apagadas.La fuga térmica no necesita oxígeno externo para mantenerse porque la reacción química interna de las celdas proporciona su propia energía. Esto hace que el fuego pueda reactivarse horas o incluso días después si la batería no se ha enfriado por completo.Además, el paquete de baterías está sellado y protegido por estructuras metálicas resistentes, lo que dificulta el acceso directo al foco del incendio. Para apagarlo de forma efectiva, los servicios de emergencia necesitan grandes cantidades de agua, no tanto para sofocar las llamas, sino para reducir la temperatura de la batería durante un periodo prolongado.En algunos casos, se opta por sumergir completamente el vehículo en contenedores de agua para garantizar que el enfriamiento sea uniforme y evitar una reignición.Otro factor que complica la extinción es la liberación de gases tóxicos y altamente inflamables durante el incendio, como el fluoruro de hidrógeno, lo que obliga a extremar las medidas de seguridad y a mantener una mayor distancia. Esto alarga los tiempos de intervención y requiere protocolos específicos que aún se están perfeccionando a medida que aumenta el número de coches eléctricos en circulación.Por lo tanto, y a tenor de los precedentes, no es de extrañar que en la sociedad exista cierto rechazo al vehículo eléctrico precisamente por los incendios y el riesgo que ello conlleva. No obstante, prohibir el acceso a espacios públicos, como puede ser un aparcamiento, es llegar a un extremo que causa más perjuicios que beneficios en esta carrera por la electrificación del sector del automóvil.