El mercado del coche usado en España atraviesa un momento de clara dependencia del exterior. La dificultad para encontrar determinados modelos en el mercado nacional ha empujado a muchos compradores hacia el vehículo importado, una tendencia que no deja de crecer. Sin embargo, junto a esa mayor oferta también aumentan los riesgos asociados al historial del coche, especialmente en aspectos como los daños previos o el kilometraje manipulado. Alemania lidera el coche importado en España En un estudio de carVertical, Alemania se mantiene como el principal origen del coche importado en España. Según los datos analizados, el 16,3% de los coches comprobados proceden de este país, seguido de Francia, con un 11,8%, y a más distancia de Bélgica, Italia o Rumanía. En total, los coches importados representan el 58% del mercado analizado, frente al 42% de vehículos de origen nacional. Este peso no es casual. Mercados como el alemán o el francés cuentan con un elevado volumen de matriculaciones nuevas, lo que genera un flujo constante de vehículos que, tras unos años de uso (muchos procedentes de leasing), acaban en países como España. Para el comprador, esto se traduce en más oferta, versiones mejor equipadas y, en ocasiones, precios competitivos dentro del mercado de coches de segunda mano. Estos son los cinco países de los que se importan más coches. Pero esa aparente ventaja tiene una cara menos visible. El hecho de que el coche haya pasado por varios mercados complica el acceso a un historial del vehículo completo y fiable, algo clave en una compra de este tipo. Daños ocultos y problemas en el historial Uno de los datos más relevantes del estudio es el elevado porcentaje de vehículos con daños previos. En el caso de los coches importados de Alemania, el 80,1% presenta registros de daños. Bélgica incluso supera esa cifra con un 80,8%, mientras que Francia se queda en el 33,8% e Italia desciende al 6,2%. No todos estos daños implican accidentes graves, pero sí evidencian que una parte importante del coche usado importado ha pasado por reparaciones. Esto introduce una variable importante en términos de seguridad del vehículo y fiabilidad a largo plazo. En algunos casos, además, las reparaciones pueden haberse realizado con piezas no originales o sin los estándares adecuados. Importar un coche usado puede no ser demasiado ventajoso. A esta situación se suma otro problema habitual: el fraude en el kilometraje. Aunque los porcentajes no son homogéneos, el fenómeno sigue presente en distintos mercados. Francia alcanza un 3,6% de casos detectados, Italia un 3,7% y Alemania un 1,5%. En países con menor volumen de importación, como Letonia, las cifras pueden superar el 17%. La manipulación del cuentakilómetros tiene un impacto directo en el precio. Un coche aparentemente menos usado se vende más caro, lo que perjudica al comprador y puede generar costes elevados en mantenimiento a medio plazo. En el conjunto de Europa, este tipo de fraude mueve millones de euros cada año dentro del mercado de coches usados. Marcas prémium y mayor exposición al riesgo El análisis también pone el foco en las marcas más importadas. Mercedes-Benz, BMW, Volkswagen, Audi y Porsche lideran el ranking en España, lo que confirma el peso de los modelos prémium y generalistas alemanes en el mercado de vehículos de ocasión. Sin embargo, esta popularidad también tiene consecuencias. Audi encabeza los casos de kilometraje manipulado entre estas marcas con un 3,7%, seguida de Porsche (3,5%) y Mercedes-Benz (2,9%). En cuanto a daños, los BMW importados presentan el porcentaje más alto, con un 45,1%, por delante de Audi y Porsche. El fraude del kilometraje provoca, cada año, daños por valor de unos 9.600 millones de euros. Son cifras que no impiden que sigan siendo modelos muy demandados, pero sí obligan a extremar la precaución. En muchos casos, estos vehículos pasan por intermediarios antes de su venta en España, lo que aumenta la probabilidad de que se altere o se oculte parte del historial del coche. El canal de compra también influye. Cuando el comprador accede directamente al vehículo en el extranjero, el control sobre la operación suele ser mayor. En cambio, cuando el coche ya ha sido importado por terceros, existe más margen para que se hayan producido modificaciones en la información disponible. El crecimiento del coche de segunda mano importado en España responde a una necesidad real del mercado, pero también deja claro que la transparencia sigue siendo una asignatura pendiente. En este contexto, verificar el origen y el historial completo del vehículo se convierte en un paso imprescindible antes de tomar una decisión.