Todos sabemos lo que es ir paseando tranquilamente por la calle y que, de repente, pase una motocicleta rompiendo el silencio con el rugido de su motor. Para los más apasionados, ese ruido que sale del tubo de escape es incluso atractivo, pero para muchas otras personas supone una molestia, especialmente en zonas residenciales o durante las horas de descanso.De hecho, el ruido del tráfico lleva años formando parte del debate sobre la calidad de vida en las ciudades, y las motocicletas tienen mucho que decir en este sentido. En este sentido, hay distintos colectivos que reclaman nuevas normas para limitar el acceso de los vehículos más ruidosos a ciertas zonas. Nuevas etiquetas Varias organizaciones ecologistas de Alemania quieren implantar un sistema que impida a las motocicletas más ruidosas circular por algunas ciudades o zonas turísticas. Según las informaciones de Motorpasión, la propuesta está siendo impulsada por la Federación contra el Ruido de las Motocicletas y Deutsche Umwelthilfe (DUH), una asociación dedicada a la protección del medioambiente. Lo que plantean es crear una etiqueta acústica, similar a las ambientales que ya existen, que regule el nivel de ruido de cada vehículo. Así, solamente las motocicletas que cumplan los límites de ruido establecidos en cada zona, podrán acceder a ellas. Es decir, en lugar de ser zonas de bajas emisiones, serían zonas de bajo ruido, y se aplicarían en los lugares en los que los vecinos denuncian el exceso de contaminación acústica. Los ecologistas quieren llevar a cabo esta propuesta en regiones turísticas, puertos de montaña o localidades cercanas a rutas moteras populares. Sobre el papel, el límite se fijaría en 80 dB(A) de ruido estático, por lo que muchas motocicletas que ahora son legales se verían afectadas. De hecho, el principal obstáculo de esta propuesta es que se siguen fabricando modelos que superan el umbral de 80 dB(A).Adiós al ruido de las motos en las ciudades: ecologistas exigen crear pegatinas acústicas e imponer nuevas restricciones La respuesta de los moteros La comunidad motera se ha defendido explicando que el problema no es el ruido que hacen las motocicletas, sino los usuarios que manipulan los escapes para que su vehículo suene más de lo normal. Por lo tanto, la solución que proponen es reforzar los controles para evitar modificaciones ilegales.