.El ciclismo es un deporte de riesgo. No hace falta ser un aficionado acérrimo para saberlo. Siempre y cuando, esté controlado, por supuesto. Jonas Vingegaard quizás sea uno de los corredores más sensibles con este tipo de circunstancias. Máxime cuando tiene mucho que perder... El danés no es muy amigo del clima extremo, como bien demostró en O Gran Camiño al liderar un parón del pelotón por la nevada que caía (la etapa se canceló cuando los fugados tenían opción de pelear por ella). También influyó en los jueces de carrera de La Vuelta en 2023, cuando antes de una salida se acercó al autobús del Movistar para hablar con Enric Mas, líder de los telefónicos, y acordar una neutralización de la etapa y cambio de recorrido. El capo, ejerciendo de capo... Vingegaard volvió a demostrar en este Giro de Italia que es un corredor con muchísimo peso en el ciclismo. El circuito de Milán donde se decidía la 15ª etapa de esta Corsa Rosa, compuesto en su mayoría por anchas y rectas avenidas, propició las quejas del danés y otros corredores durante la etapa. Con más de 30 km por disputarse, Vingegaard se descolgó para hablar con los coches del jueces de carrera, donde mantuvo una acalorada conversación.Después de unos minutos de aspavientos, el danés se salía con la suya para evitar, bajo su punto de vista, riesgos innecesarios: los jueces decidían que los tiempos de la etapa se tomarían a falta de una vuelta (a 16 km de meta) para el final de la jornada, con el fin de que los velocistas tuvieran mucha mayor libertad de pelear por el triunfo y que los hombres de la general pudieran desentenderse sin riesgo alguno. Una improvisación sobre la marcha que, si bien buscaba la seguridad para los ciclistas, resulta extraña cuando todos conocían perfectamente el trazado del circuito.Consenso en el pelotón“Fue un día muy rápido (51 km/h de promedio). No eran las carreteras más seguras, hemos hablado con ellos (organización) y nos han escuchado. Les doy las gracias. Tomé la responsabilidad, hablamos en el pelotón y nos cuidamos unos a otros. Estábamos juntos en esto y también la organización. Creo que la responsabilidad no es de los corredores, sino de la UCI y organizadores para hacer un ciclismo seguro”, explicó Vingegaard al término de la etapa ante la incredulidad generalizada. Al parecer, en el seno del pelotón estaban mucho más claras las cosas. Tobias Andresen, velocista del Decathlon y compatriota de Vingegaard, declaró para la televisión danesa TV 2 que el circuito tenía muchas trampas para ver una desgracia: “Cruzamos algunas vías (de tranvía) ocho veces por vuelta, había tapas (alcantarillas) por todas partes, y había adoquines en las curvas. Había todo lo que podrías pedir si quisieras que los corredores se estrellaran. No hubo tiempo para hablar cuando estabas allí con los demás. Pero es genial que él estuviera con los comisarios y asumiera la responsabilidad, porque si todos los equipos intentaran estar al frente, habría un 100% de caídas”. Los precedentes del pasado siguen haciendo mella en el presente...¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí