La conselleira Ángeles Vázquez observa una de las válvulas antiguas.La Xunta de Galicia ha dado por asegurado el suministro de agua en el área de Vigo tras culminar una actuación de emergencia en la presa de Eiras, una infraestructura clave que abastece a más de 400.000 habitantes. La intervención, con una inversión cercana a los 2,3 millones de euros, ha permitido sustituir las válvulas deterioradas por un sistema provisional que ya está en funcionamiento.La conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, visitó este jueves las instalaciones para confirmar que el sistema opera con normalidad y que el abastecimiento está garantizado mientras se fabrican e instalan las válvulas definitivas, un proceso que se prevé culminar a finales del verano o en septiembre.Las obras se ejecutaron tras detectarse graves deficiencias en las válvulas de toma de agua del embalse —dos de ellas seriamente dañadas—, elementos esenciales para regular el caudal que se envía a la potabilizadora del Casal y, desde allí, a municipios como Vigo, Cangas, Moaña, Redondela, Mos o O Porriño.Para evitar un corte en el suministro durante los trabajos, Augas de Galicia diseñó un sistema alternativo mediante un bypass de bombeo y canalización que permitió mantener el flujo de agua, cifrado en unos 900 litros por segundo. Esta solución fue clave, ya que, en caso de interrupción total, el sistema apenas podría garantizar el servicio durante 36 horas en Vigo, e incluso menos en otros puntos del área.La intervención incluyó la retirada de las válvulas dañadas, la instalación de equipos provisionales, la reposición de estructuras de hormigón y la renovación completa del sistema eléctrico y de control. Un conjunto de actuaciones que la Xunta define como complejas y ejecutadas con carácter urgente para evitar riesgos tanto para el suministro como para la propia seguridad de la presa.El episodio ha reavivado además el enfrentamiento institucional entre la Xunta y el Concello de Vigo. La conselleira reprochó al gobierno local no haber informado del estado de deterioro de las válvulas pese a que eran manipuladas a diario por personal municipal o de la concesionaria del servicio. Desde la Administración autonómica se insiste en que, aunque la presa es de su titularidad, la operación de estas instalaciones corresponde al Ayuntamiento en el marco de la concesión de abastecimiento.Vázquez defendió que la prioridad fue “evitar que los habitantes se quedaran sin agua”, subrayando que la actuación no era menor ni rápida, en respuesta a las críticas del alcalde Abel Caballero, que había restado importancia a la intervención.