A la hora de realizar el mantenimiento del coche, es normal acordarse de aspectos evidentes como la presión de los neumáticos, la potencia de las luces, los cambios de aceite o la revisión de la batería. Sin embargo, hay otras partes del vehículo que se suelen olvidar y que son fundamentales para el rendimiento del motor, como por ejemplo el sistema de combustible.El gran olvidado en el mantenimiento de tu coche: cada cuánto debes revisar el sistema de combustible para evitar averíasPara maximizar la eficiencia energética de un coche, el sistema de combustible debe estar en buenas condiciones. De lo contrario, el sistema puede perder potencia por culpa de la suciedad y la carbonilla que se acumula, haciendo que el conductor malgaste dinero en la gasolinera. Posibles problemas El sistema de combustible tiene una función tan sencilla como importante: almacenar el combustible y llevarlo al motor justo cuando lo necesita. Si el sistema está limpio el coche responde, pero si ese sistema de suministro se obstruye con suciedad, el motor no recibirá el combustible que necesita para funcionar correctamente. Es cierto que los componentes de dicho sistema están preparados para ser resistentes, pero por otro lado hay ciertos hábitos que influyen en su vida útil, tal y como explican desde Carwow. Por ejemplo, conducir siempre con el tanque en reserva o con poca gasolina hace que la bomba se sobrecaliente o que aspire suciedad. Por otro lado, el combustible que se queda almacenado durante más de tres meses puede volverse espeso y provocar obstrucciones. Otros factores que afectan negativamente al sistema de combustible son la suciedad en el filtro de combustible, que se traduce en fallos en la bomba, o los trayectos cortos y frecuentes. Esto último impide que el motor alcance la temperatura necesaria para evaporar la humedad, lo que puede provocar condensación y óxido. Cada cuánto revisarlo Por norma general, la recomendación de los expertos es revisar el sistema de combustible cuando se han recorrido entre 50.000 y 80.000 kilómetros o cada dos o tres años. Igualmente, es importante prestar atención a distintas señales de advertencia que indican que es hora de una revisión. Algunas de ellas son las sacudidas al acelerar, el ralentí irregular, la dificultad para arrancar o la parada inesperada del motor.