La expectativa de un coche eléctrico de precio reducido bajo el sello de Xiaomi ha chocado frontalmente con la realidad estratégica de la marca. A diferencia de su trayectoria en el sector de la telefonía móvil, donde la firma de Pekín cimentó su éxito sobre la democratización tecnológica, el CEO de la compañía, Lei Jun, ha confirmado que no habrá un modelo ‘low cost’ en su catálogo. La decisión de situar el suelo de precios por encima de los 100.000 yuanes (unos 12.400 euros) marca un punto de inflexión definitivo: Xiaomi no busca fabricar el coche más barato del mercado, sino consolidarse como un referente de alto rendimiento y lujo digital. Lei Jun, fundador y CEO de Xiaomi. El fin de la utopía del coche de 12.000 euros El desembarco de Xiaomi en la industria de la automoción representa el movimiento más disruptivo del sector en la última década. Sin embargo, los planes de la corporación han tomado un rumbo inesperado para quienes esperaban una réplica de su política de “calidad-precio” imbatible. Durante una reciente retransmisión en directo en abril de 2026, Lei Jun ha zanjado cualquier debate al respecto, asegurando que los planes de desarrollo no contemplan, ni a corto ni a medio plazo, el lanzamiento de vehículos que se sitúen por debajo de la barrera de los 100.000 yuanes (12.400 euros). Lei Jun durante la presentación primavera de la marca. Esta postura supone un giro narrativo de calado. Mientras que en el mercado de los dispositivos electrónicos Xiaomi domina las gamas de entrada con terminales accesibles, en el asfalto la ambición se dirige hacia un posicionamiento prémium. La compañía, que ha destinado una inversión superior a los 10.000 millones de dólares (8.537 millones de euros) a su división automotriz, prioriza la rentabilidad tras haber alcanzado su primer beneficio operativo en el sector durante 2025. Según el directivo, fabricar un vehículo por debajo de ese precio obligaría a sacrificar la arquitectura de 800V y los sistemas de conducción autónoma avanzada, elementos que constituyen la columna vertebral de su ecosistema. Logo Xiaomi en un concesionario. A Europa no llegará un Xiaomi de bajo coste La inminente llegada del fabricante a las carreteras europeas, prevista para 2027, refuerza esta visión estratégica. En un escenario marcado por el endurecimiento de los aranceles de la Unión Europea y normativas de seguridad cada vez más exigentes, los márgenes para los coches eléctricos económicos resultan inexistentes para los nuevos actores del mercado. Xiaomi ha optado por competir en una franja de precios que, con la llegada de la segunda generación del SU7 en marzo de 2026, se mueve entre los 220.000 y los 300.000 yuanes (entre 27.456 y 37.440 euros a cambio de hoy), compitiendo directamente con Tesla y Porsche. Los analistas del sector coinciden en que este enfoque trata de evitar la etiqueta de “producto chino de bajo coste”. Lei Jun ha sido explícito al respecto: “Para Xiaomi Auto, la prioridad es empujar el límite superior de la tecnología inteligente. Solo así podemos ayudar a impulsar el progreso general de la industria”. Lei Jun mostrando las nuevas características del SU7. No se trata únicamente de un medio de transporte, sino de un centro de procesamiento de datos sobre ruedas integrado con HyperOS. El coste de estos componentes inteligentes es, a día de hoy, incompatible con un vehículo de alrededor de 12.000 euros que pretenda mantener los estándares de la marca. “Para coches de menos de 100.000 yuanes (12.400 euros), probablemente no tengamos planes de entrar en ese segmento en los próximos cinco años; tal vez incluso diez”, sentenció Lei Jun, elogiando asimismo a los fabricantes locales que ya cubren ese nicho de forma eficiente. Interior de un coche de Xiaomi. Un cambio de paradigma en la movilidad eléctrica En definitiva, la marca que transformó el mercado de la telefonía no repetirá la misma fórmula en sus garajes. La dirección de la empresa ha identificado que la guerra de precios en el segmento de entrada es un terreno pantanoso donde la escala de competidores como BYD dificulta la supervivencia de marcas con alto componente tecnológico. Al elevar el estándar de acceso, Xiaomi se protege ante la volatilidad del mercado de materias primas y asegura una experiencia de usuario sofisticada. El futuro de la firma en las carreteras se define así como eléctrico y conectado, pero se aleja definitivamente de la etiqueta económica. La industria observa ahora si esta apuesta por el valor añadido permitirá a la tecnológica cumplir su ambicioso objetivo de entregar 550.000 vehículos en 2026, asumiendo el riesgo de que, esta vez, el billete de entrada al universo Xiaomi sea considerablemente más elevado de lo que muchos usuarios anticipaban.