Esta Semana Santa el precio del diésel alcanza el precio más alto, a pesar de las medidas del Gobierno El precio medio del litro de gasóleo en España se ha situado esta semana en los 1,789 euros, una cifra que marca un hito histórico para un periodo de vacaciones de Semana Santa y que supera incluso los registros de 2022, cuando el inicio de la invasión rusa en Ucrania desestabilizó por completo los mercados energéticos globales.A pesar de que el Ejecutivo ha implementado un paquete de choque que incluye la reducción del IVA de los combustibles del 21% al 10% y la bajada al mínimo permitido del Impuesto sobre Hidrocarburos, la presión internacional derivada del conflicto en Irán y la escasez de refino han neutralizado el alivio fiscal en los surtidores.Esta situación sitúa a los conductores españoles ante una de las operaciones salida más costosas de la última década, con un incremento acumulado del precio del diésel que roza ya el 33% en lo que va de año 2026.La escalada de los precios del carburante ha generado una tormenta perfecta que afecta tanto a la movilidad privada como a la logística profesional en un momento crítico para el consumo. Durante las últimas once semanas, el coste del gasóleo no ha dejado de subir, impulsado por una volatilidad extrema en el mercado del crudo Brent.La incertidumbre geopolítica ha provocado que el Brent se mantenga en niveles elevados, pero es el diésel el que está sufriendo un castigo mayor debido a la limitada capacidad de las refinerías europeas para sustituir el flujo de destilados que antes provenía de zonas en conflicto. Este desequilibrio entre la oferta y la demanda estructural explica por qué, a diferencia de otras crisis, el diésel se mantiene en muchos puntos de venta por encima del precio de la gasolina 95, rompiendo la jerarquía de precios tradicional.El impacto directo en el bolsillo de los ciudadanos es evidente al analizar el coste de llenar un depósito medio de 55 litros. En la actualidad, realizar esta operación con gasóleo requiere un desembolso superior a los 98 euros, frente a los aproximadamente 75 euros que costaba en el mismo periodo del año anterior.Este incremento de casi 23 euros por depósito supone un lastre para las economías domésticas que habían planificado sus desplazamientos vacacionales contando con una estabilización de los precios que no ha llegado a materializarse.Desde el ámbito gubernamental, las medidas de mitigación se han centrado en la vía impositiva para evitar el colapso del transporte. La rebaja del IVA al 10% y el ajuste en los impuestos especiales de fabricación buscaban recortar el precio final en unos 22 céntimos por litro de media.Sin embargo, los analistas del sector energético señalan que el mercado mayorista ha absorbido gran parte de este margen. Mientras que el Gobierno defiende que sin estas intervenciones el diésel ya habría superado la barrera psicológica de los dos euros por litro, la oposición y diversos colectivos sociales critican que las medidas son insuficientes ante una inflación energética que parece no tener techo a corto plazo.La comparativa con el resto de Europa ofrece un consuelo agridulce. Aunque España sigue teniendo precios inferiores a la media de la zona euro, donde el diésel ya supera los 2,04 euros en países como los Países Bajos, la pérdida de poder adquisitivo del ciudadano medio español hace que el esfuerzo relativo sea significativamente mayor.El sector del transporte por carretera es el que observa con mayor preocupación esta tendencia alcista. Para los transportistas autónomos y las flotas de logística, el diésel representa casi el 40% de sus costes operativos totales.Esta presión sobre los costes de transporte termina trasladándose inevitablemente al precio final de los bienes de consumo y los alimentos, alimentando una espiral inflacionista que el Banco Central Europeo intenta contener con políticas monetarias que, de momento, no logran enfriar el precio de las materias primas energéticas.De cara al resto de la primavera, las previsiones no son optimistas. Si el conflicto en Oriente Medio continúa tensionando las rutas marítimas y la producción de crudo, es probable que los precios se mantengan en niveles récord. La moderación detectada en los últimos días es apenas un ligero respiro dentro de una tendencia marcadamente ascendente.La Semana Santa de 2026 quedará así recordada como el momento en que el diésel alcanzó su techo histórico en un contexto de intervención estatal máxima, demostrando los límites de la política fiscal frente a crisis energéticas de carácter global.