Elon Musk, CEO de Tesla / Imagen: TeslaSi hay algo en lo que es experto Elon Musk es en establecer metas con las que sus proyectos alcanzan el éxito. Al menos el éxito a sus ojos. Sin embargo, derribar determinadas barreras puede que sea garantía de que algo funciona bien, pero necesita ir acompañado de una reglamentación y aprobación normativa para ser considerado un producto redondo y, sobretodo, legal.En ese escenario se encuentra precisamente el magnate de origen sudafricano con respecto al sistema FSD (supervisado) que equipa en los vehículos Tesla. En su momento, Musk apuntó a una cifra de kilómetros recorridos haciendo uso del sistema de conducción autónoma con vigilancia por parte de los conductores para que sirviera como prueba de campo de su valía: 16.000 millones de kilómetros. Esa distancia serviría para recopilar datos que hicieran más fiable el sistema. Una vez lograda, se podría hablar de pasar al siguiente nivel: la conducción autónoma sin supervisión.Meta alcanzada pero sin cambios reglamentarios en el horizonte Pues bien, según la página de seguridad de Tesla esa marca ya se ha superado. Pese a ello, las circunstancias de uso del sistema FSD no han variado y sigue siendo necesaria la supervisión por parte de quien ocupa el habitáculo del coche durante la conducción. Si en algún momento un poseedor de un vehículo salido de las instalaciones de Austin creyó que bastaría con alcanzar ese umbral kilométrico aportado por Elon Musk para tener un vehículo plenamente autónomo y sin necesidad de vigilancia, se equivocó.Si bien hay estados como Países Bajos aprobando nueva regulación para dar luz verde al sistema de FSD supervisado de Tesla, la cuestión de una conducción en la que la figura del conductor pase a la de mero pasajero está todavía lejos en todo el mundo. La cuestión que lo aleja no es otra que la responsabilidad en caso de accidente.¿De quién es la responsabilidad en un accidente con FSD?Y es que ahí radica ahora mismo uno de los puntos críticos para Tesla en relación a su sistema de conducción autónoma. Pese a protagonizar algunas escenas llamativas como la del hombre que viajaba en su vehículo dormido y rodeado de pizza y botellas de vino, la fiabilidad del FSD supervisado parece demostrada. Sin embargo, su desempeño no ha sido suficiente como para que Tesla admita la responsabilidad legal última en aquellos incidentes que tengan a uno de los vehículos dotados de su tecnología como protagonista.Ante tales acontecimientos el FSD supervisado descarga la competencia en el conductor humano precisamente por ese matiz de supervisión obligatoria, dando a Tesla un amparo. Ese detalle desaparecerá en un sistema plenamente autónomo y que no requiera atención adicional, por lo que alguien, persona física o jurídica, debe asumir la responsabilidad.Hasta ahora, Tesla ha logrado sortear con éxito diversos procesos en los que se le exigía responsabilidad por accidentes en los que estaban implicados vehículos con el FSD activado, ya sea mediante acuerdos extrajudiciales o logrando que los tribunales desestimen las demandas.Además, la compañía de vehículos eléctricos defiende la fiabilidad de su sistema de conducción autónoma. En sus informes destaca que sus vehículos recorren cerca de 9 millones de kilómetros por cada accidente de consideración frente al millón de kilómetros que cubren los vehículos convencionales con conductor físico. Un dato que respalda la apuesta por su servicio robotaxi sin supervisión humana: cinco en Dallas, seis en Houston y veintidós en Austin, Texas.Todos los números apuntan hacia la apuesta de la conducción autónoma sin supervisión iniciada por Elon Musk y su llegada a los poseedores de un Tesla podría no estar muy lejos en el tiempo, pues el propio Musk fijó el cuarto trimestre del año 2026 para su implantación. Una meta que estará más cerca de ser una realidad si el multimillonario es capaz de ceder en cuanto a la responsabilidad legal de sus vehículos se refiere.