El Departamento dirigido por Óscar Puente lo confirma: existen "fisuras", por lo que el viaducto de la A-4 y la A-45 necesita "obras de emergencia" El estado de algunas infraestructuras viarias vuelve a situarse en el foco tras la confirmación oficial de un problema que, hasta ahora, se había mantenido sin demasiada visibilidad pública. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha reconocido la existencia de fisuras en un viaducto clave que conecta la A-4 con la A-45 en la provincia de Córdoba, una situación que ha obligado a actuar con carácter urgente para garantizar su seguridad y durabilidad.Se trata del paso elevado ubicado en el punto kilométrico 408,6 de la A-4, una infraestructura que sirve de enlace entre esta autovía, principal eje que conecta el sur con Madrid, y la A-45, que une Córdoba con Málaga. Obras de emergencia para subsanar fisurasSegún la información publicada por ABC Córdoba, y confirmada posteriormente por el propio Ministerio, los daños detectados en esta estructura hicieron necesario activar lo que se denomina como “obras de emergencia”, una intervención que no estaba inicialmente prevista y que responde a la necesidad de corregir problemas estructurales en un plazo reducido.Durante meses, la situación ha estado marcada por la falta de información oficial. Tanto la Subdelegación del Gobierno en Córdoba como el propio Ministerio evitaron pronunciarse sobre el estado del viaducto, pese a que las consecuencias de estas actuaciones eran visibles para los conductores. El tráfico en la A-4, en sentido Córdoba-Sevilla, lleva tiempo viéndose afectado por cortes en la calzada principal, obligando a desviar la circulación por un sistema de carril alternativo con una limitación de velocidad de 50 km/h.Ahora, con la respuesta oficial a una pregunta formulada en el Senado, el Ejecutivo reconoce abiertamente la existencia de esas fisuras y justifica la intervención urgente. Según detalla el Ministerio, estos trabajos se han llevado a cabo con el objetivo de garantizar la durabilidad de la estructura, lo que sugiere que los daños detectados, sin ser generalizados en toda la red, sí requerían una actuación específica en este punto concreto.El propio organismo matiza que, en términos generales, el estado de las estructuras viarias en la zona no presenta problemas graves. De hecho, las inspecciones realizadas tanto en la A-45 como en la carretera CO-32 han detectado únicamente deterioros menores, que se resuelven con intervenciones de mantenimiento ordinario. Sin embargo, el viaducto del kilómetro 408,6 constituye una excepción dentro de ese diagnóstico, al ser el único en el que se han identificado daños que han obligado a actuar con mayor contundencia.Las obras, según la información facilitada por el Ministerio, se encuentran ya en una fase muy avanzada, prácticamente finalizadas. No obstante, el plazo de ejecución ha sido más largo de lo que cabría esperar en una actuación de este tipo. En total, los trabajos se han prolongado durante cinco meses, un periodo en el que los conductores han tenido que convivir con restricciones importantes en una de las vías más transitadas de la zona.Revisiones periódicasPara entender cómo se ha llegado a esta situación, es importante tener en cuenta el sistema de control al que están sometidas este tipo de infraestructuras. La Red de Carreteras del Estado cuenta con un programa de inspección periódica que se estructura en tres niveles. Por un lado, se realizan inspecciones básicas con carácter anual, que permiten hacer un seguimiento del estado general de las estructuras. A esto se suman las inspecciones principales, que tienen lugar cada cinco años y que implican un análisis más exhaustivo. Por último, existen las inspecciones especiales, que se activan cuando los resultados de las revisiones anteriores así lo aconsejan.En el caso concreto de las carreteras A-45 y CO-32 en Córdoba, las últimas inspecciones principales se llevaron a cabo en 2022. Desde entonces, se han seguido realizando controles anuales para evaluar la evolución de posibles daños. Fue precisamente en este contexto donde se detectaron las fisuras en el viaducto de la A-4, lo que activó el protocolo de intervención urgente.Más allá de este caso concreto, el Ministerio también ha ofrecido información sobre otras infraestructuras de la zona, como los puentes de la A-4 sobre el río Guadalquivir o los viaductos de la N-432. En estos casos, las conclusiones son más tranquilizadoras, ya que los deterioros detectados son de carácter menor y no requieren medidas excepcionales, más allá de las habituales tareas de mantenimiento.Sin embargo, hay un aspecto que llama la atención en todo este contexto. El Gobierno no ha dado explicaciones sobre una intervención anterior en otro viaducto de la A-4, situado en el kilómetro 405, que obligó a cortar durante un año la conexión con el Puente de Andalucía, en la Ronda Oeste de Córdoba. Aquella actuación implicó la demolición completa de los tableros del paso elevado y su posterior reconstrucción, con un coste superior a los siete millones de euros.