Cinco Opel históricosAunque hay bastantes marcas de automóviles nuevas o, al menos, nuevas por el Viejo Continente, la mayoría son fabricantes de largo recorrido que tienen mucha historia a sus espaldas, así que han dado lugar a modelos que son icónicos. Hoy nos vamos a centrar en cinco Opel históricos que se recuerdan por motivos bien diferentes.Opel Astra Se mire por donde se mire, el Opel Astra es el modelo más normal de todos los que aparecen en la lista. A priori, se mire por donde se mire, es un compacto que ha funcionado bien a nivel comercial, que ha sabido adaptarse a los tiempos en cada momento, lo que ha dado lugar, en su día, a las versiones deportivas OPC y, en la actualidad, a variantes híbridas enchufables.Sin embargo, si aparece en el listado es porque una de sus generaciones ha sido el coche más vendido de toda la historia de Opel, el Astra F. Fabricado entre 1991 y 1997, fue uno de los modelos que encarnó el cambio que experimentó la marca en esa década. Estuvo disponible en varios tipos de carrocería (cinco puertas, sedán, familiar) y se ofreció tanto con motores de gasolina como diésel, llegando a tener versiones de hasta 150 CV. Por ello no es de extrañar que para cuando terminó su producción hubiera vendido 4,13 millones de unidades, más de lo que ningún otro Opel ha conseguido nunca.Opel GT El Opel GT fue uno de los primeros deportivos “de verda” de Opel, un modelo que cuando apareció en 1968 era vanguardista y estaba adelantado a su tiempo. No fue obra solo de la marca alemana, si no que en su creación también participó el carrocero Chausson y Brissoneau & Lotz, que ya habñia colaborado con Opel previamente, y que se encargó de múltiples apectos de la producción: trabajo de prensa, soldadura, pintura e instalación interior del GT.El resultado era un diseño que se puede considerar atemporal, con un perfil atlético, de proporciones armoniosas y que transmite deportividad por los cuatro costados, especialmente con su afilado frontal y con su reconocible trasera.La gama mecánica del GT estaba conformada por dos motores de cuatro cilindros, uno de 1,1 litros y con 60 CV de potencia, que ya se ofrecía en el Kadett, y otro de 1,9 litros y 90 CV. huelga decir que fue el segundo el que gozó de mayor aceptación, algo lógico por sus mejores prestaciones: una velocidad máxima de 185 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 11,5 segundos, todo con una caja de cambios manual de cuatro velocidades y un sistema de tracción trasera.Opel Manta Si el Opel Manta GSe nos hizo emocionarnos es porque nos retrotrajo al Opel Manta original, al que muchos consideraron como el ‘muscle car’ europeo, una respuesta del Viejo Continente a lo que al otro lado del Atlántico proponían modelos inalcanzables como el Ford Mustang o el Chevrolet Camaro.Tuvo una trayectoria bastante larga, puesto que se produjo entre 1970 y 1988. Su primera generación, el Manta A (1970-1975), ofrecía motores de 1.2 a 1.9 litros, algunos de una potencia tan justa como 60 CV, destacando el 1.9 S con 90 CV, que para aquella época era un rendimiento considerable, sobre todo combinado con la ligereza del modeloEn 1975 llegó el Manta B, que introdujo mejoras en chasis y motorizaciones ya que, aunque en un primer momento mantuvo opciones similares al Manta A, con el tiempo subió de nivel en este aspecto, hasta llegar al cotizado GSi lanzado ya en los años 80, que equipaba un motor 2.0 que desarrollaba 110 CV.Cuando dejó de fabricarse, habían salido de las líneas de producción más de un millón de unidades, una cifra bastante interesante si se tiene en cuenta el tipo de coche que era.Opel Omega A finales de los años 80 el eslabón más alto de la cadena trófica dentro de Opel era el Omega, una berlina de representación que tampoco es que dejara mucha huella en la industria. Sin embargo, eso cambió con su segunda generación, aparecida en 1994.La versión básica, con su motor 2.0 de cuatro cilindros y 116 CV seguía dejando frío, pero por encima había variantes más interesantes, llegando a una unidad equipada con un bloque 3.0 que llegaba a los 211 CV.Sin embargo, en su trayectoria (que se extendió hasta 2003), lo más relevante fue la aparición del Lotus Omega, una suerte de anti-M5 que contaba bajo el capó con un bloque 3.6 con dos turbocompresores Garret para llegar hasta los 377 CV y los 569 Nm de par. Con ello pasaba de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 283 km/h.Opel Speedster Cierra la lista el Opel Speedster, porque es un recuerdo de una época pasada que, se mire por donde se mire, era mejor. Finales de los 90 y principios de los 2000 fue un momento en el que las empresas de todos los sectores se arriesgaban, lo que en el mundo del motor se tradujo en marcas generalistas pariendo coches que vistos desde el prisma actual no tienen ningún sentido.El Speedster se presentó como prototipo en el Salón de Ginebra de 1999, captando al instante la atención del público. De nuevo, no fue obra solo de Opel, si no que seguía en pie la colaboración con Lotus, por lo que compartía plataforma con el Lotus Elise, es decir, que tenía un chasis ligero de aluminio (pesaba solo 900 kg) que se salía de lo común dentro de la marca alemana.Cuando vio la luz montaba un motor 2.2 atmosférico de 147 CV, que también se podía encontrar en el Astra y que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos. Sin embargo, no se tardó mucho en lanzar una versión más potente, un Opel Speedster Turbo que apareció en 2003 con un propulsor 2.0 turbo con 200 CV y 250 Nm, que le permitía alcanzar los 100 km/h en 4,9 segundos.