El arrendatario pagaba mensualmente por utilizar el coche, pero, supuestamente, la agencia de alquiler no enviaba ningún pago al propietarioLos 15 mejores one-off creados por Ferrari: todo un privilegioLos 29 coches más caros y lujosos del mundo, analizados: por esto son puro objeto de deseoDurante las vacaciones de Semana Santa, un hombre conducía su Ferrari 812 Superfast alquilado por la lujosa ciudad costera de Biarritz, Francia. Desafortunadamente para él, terminó su viaje a pie. Según la Policía Nacional Francesa, para sorpresa del conductor, el exótico deportivo había sido reportado como robado; el conductor fue interrogado y puesto en libertad, pero el coche fue confiscado.Denuncia de roboSegún un informe de 'Italpassion', el hombre había estado alquilando el Ferrari durante varios meses por 2.000 € al mes, un precio razonable para un coche que puede valer alrededor de 400.000 euros. El arrendatario realizaba los pagos puntualmente; sin embargo, la policía afirma que la agencia de alquiler no lo hacía. Al parecer, la agencia dejó de enviar dinero al verdadero propietario del Ferrari, por lo que este decidió denunciar el robo del vehículo.Por supuesto, un 812 Superfast Rosso Corsa no pasa desapercibido en el tráfico, ni siquiera en una ciudad tan glamurosa como Biarritz; la policía localizó el coche robado y llevó al desconcertado conductor a la comisaría para interrogarlo. La policía confirmó que el arrendatario no había cometido ningún delito y fue puesto en libertad rápidamente. Pero el Ferrari que había estado disfrutando tuvo que quedarse en la comisaría.En definitiva, esta insólita incautación en carretera sirve de advertencia para el mercado de alquiler de coches de alta gama. Si bien el conductor fue exonerado legalmente de cualquier intención delictiva, tuvo que pagar las consecuencias: una visita a la comisaría y posiblemente la pérdida de parte del alquiler. Mientras la batalla legal entre el propietario y la agencia de alquiler se intensifica, el impresionante Ferrari 812 Superfast permanece en un depósito municipal. En resumen, un final desafortunado para un viaje de ensueño, que dejó al propietario luchando por su bien... y al arrendatario buscando un coche nuevo.