Ya he probado el Ferrari Amalfi: este Gran Turismo es el Ferrari más cómodo de la historia Breve aclaración: oficialmente, el Ferrari Amalfi no es un restyling del Roma. Históricamente, Ferrari no hace restylings. Cada novedad se renombra, incluso si los cambios respecto al modelo anterior son más bien marginales. Y uno de esos cambios, en este caso, afecta al chasis, que en el Roma estaba tenía un ajuste demasiado duro para un auténtico Gran Turismo. También los frenos resultaban demasiado deportivos para un paseo relajado. El punto de presión demasiado duro, la respuesta demasiado agresiva. Con el resto, los ferraristas estaban satisfechos. El V8 biturbo de 3,8 litros no ha sido varias veces “motor del año” por casualidad. Ahora, además, suma 20 CV extra.Os pongo en contexto. Stefano Varisco está sentado en el vestíbulo del hotel frente al piano y presiona las teclas, perdón, las acaricia. Un sonido maravilloso se expande, la gente está encantada, y hasta a mí se me eriza el poco pelo que me queda. Parece que el hombre ya ha hecho esto antes: sus manos se deslizan casi de forma extática sobre el teclado, con un toque suave en cada acorde, una sensibilidad absoluta. Tras el acorde final, Stefano se levanta, el público aplaude. Luego se da la vuelta y se pone su chaqueta roja de Ferrari.Sí, Varisco trabaja en Maranello y hoy, en la presentación dinámica del Ferrari Amalfi, no solo toca el piano, sino que también desempeña un papel importante. Es jefe del departamento de dinámica de conducción y, entre otras cosas, es responsable del chasis del Amalfi. Y tal como Stefano acaba de interpretar uno de los "Nocturnos" de Chopin, eso solo puede haber salido bien. ¿O acaso no lo fue con el Roma? Pues espérate a ver lo que ha hecho con el Amalfi.DiseñoEn la estética, sin embargo, volvieron a surgir discrepancias. Algunos consideraban el frontal del Roma demasiado juguetón y no lo suficientemente digno de un GT. Otros criticaban un exceso de similitud con Aston Martin. Digámoslo así: al final, había algunas tareas pendientes. Ahora lo han depurado, aunque mantiene semejanzas. En Ferrari les va la marcha.Hocico de tiburón similar al SF90 Stradale, pasos de rueda traseros muy marcados y ligeros powerdomes suavizados en el capó. Detrás, las conocidas esquinas de los pilotos traseros, cuatro salidas de escape, todo un poco más ordenado que antes. En el interior, los botones difíciles de manejar del volante han sido sustituidos por controles físicos reales.El botón de arranque ahora luce en elegante titanio, 'bravissimo!' La posición de conducción es buena, aunque podría ser un poco más baja. Los laterales, el respaldo y el asiento son ajustables en múltiples posiciones, pero no es precisamente un sillón de máximo confort.Ajustes en el chasis¿Y qué hizo exactamente nuestro pianista Stefano debajo de la chapa? Nada revolucionario, ninguna geometría nueva, ni nuevos amortiguadores ni muelles; simplemente cargó nuevos conjuntos de datos para la suspensión adaptativa, especialmente para los modos Wet y Comfort. En cambio, Sport y Race se vuelven aún más radicales.¿Frenos? Aquí se adoptó directamente el nuevo sistema brake-by-wire del 296 y del 12Cilindri. Además, el ABS Evo con sensor 6D. En Maranello también esperaban un poco más de confort con el desarrollo de nuevos neumáticos Goodyear. El alerón activo trasero ya existía, pero en el Amalfi ahora trabaja en tres posiciones (hasta un máximo de 50 grados) y puede generar hasta 110 kilogramos de carga aerodinámica (a 250 km/h).Motor y comportamiento: 640 CV, confort inéditoBajo el capó y detrás del eje delantero sigue trabajando el conocido V8 biturbo de 3,8 litros de Ferrari, cuya potencia aumenta de 620 a 640 CV. ¿Cómo? Árboles de levas más ligeros, ajustes finos en el bloque del motor, un aceite de menor viscosidad y cambios en la calibración de los turbos.Un toque en el nuevo botón de arranque, las pantallas despiertan, el V8 flat-plane ruge. El nuevo diseño del silenciador también contribuye al sonido Ferrari puro. Los primeros metros en una carretera en mal estado muestran inmediatamente la nueva fortaleza del Amalfi. La suspensión MagneRide, en modo Comfort, absorbe cada ondulación e irregularidad con una soberanía y consistencia impresionantes. Un mundo completamente distinto al Roma; nunca un Ferrari había sido tan cómodo.A pesar de su naturaleza suave, el Amalfi no comienza a balancearse en tramos rápidos. Al contrario, la mezcla de estabilidad y confort está extremadamente lograda.Lo mismo ocurre con la sensación en el pie derecho al frenar. En el Amalfi finalmente puedes frenar con suavidad sin perder mordiente ni resistencia. En ciudad o en carretera, el coupé se comporta con elegancia contenida. La transmisión de doble embrague de ocho velocidades prefiere mantenerse en marchas largas, la respuesta del acelerador es maravillosamente espontánea y, aun así, nada nerviosa.Giramos hacia la Serra de Monchique, la cordillera más alta del Algarve. Curvas maravillosas, el manettino en Sport: la barra de revoluciones sube disparada hasta las 7.500 rpm, el V8 suena de pronto más áspero, el escape canta con más intensidad, los LED de cambio en el volante se vuelven frenéticos, mientras cada clic en las levas de carbono inicia una pequeña descarga de placer. La tracción está a la altura de la inmensa potencia, el diferencial electrónico distribuye la fuerza con gran precisión.El único inconveniente sigue siendo la dirección, algo ligera y con poca retroalimentación. Ferrari dice que forma parte de su filosofía, y que los clientes quieren maniobrar con facilidad al aparcar. De vuelta al modo Comfort, conectar el iPhone, poner a Chopin, autopista, 130 km/h, hacia el atardecer. Así se hace un Gran Turismo: 'grazie', Ferrari.ConclusiónEl Ferrari más asequible es el Amalfi, cuesta algo más de 240.000 euros, tiene 640 CV e, incluso circulando muy lento por ciudad, gracias al V8 flat-plane y al descarado escape de válvulas, es un auténtico imán de miradas. En comparación con su predecesor, el Roma, el Amalfi lo hace todo un poco mejor: más confort, más sonido, simplemente más Gran Turismo en todos los aspectos.