Las patentes del sector del automóvil son todo un mundo. En ocasiones han hecho que se filtren diseños, modelos o tecnologías que más tarde han llegado a modelos de producción. En otros casos, muestran ideas bastante más estrambóticas que cuesta creer que se puedan hacer realidad. Quizá ninguna ha sido más de este segundo grupo que la que ha presentado una marca china: un retrete integrado en el coche. Como suele decirse, “ver para creer”, y es que una idea tan rocambolesca como ésta parecería inventada de no ser porque la patente ha salido a la palestra. El fabricante chino Seres ha querido asegurarse la propiedad de este concepto, que explica cómo se podría meter un váter dentro de un asiento. La patente fue registrada en abril de 2025, pero ha tardado un año en ser validada. Por lo que se puede ver en los bocetos, propone un asiento individual que, en su parte superior, es igual que los que se pueden encontrar actualmente en los automóviles. Sin embargo, en la zona inferior, en lugar de espacio libre, figura una estructura similar a la del retrete que se puede encontrar en cualquier taza. Uniendo ambos elementos hay un sistema de raíles, de manera que, cuando hace falta usarlo, el asiento como tal se desliza hacia atrás, dejándolo al descubierto. Una vez se termine de usar, vuelve a taparse con el asiento de nuevo y parece un coche normal. Lógicamente, la propuesta ha provocado muchísimas opiniones encontradas, la mayoría desfavorables, y se ha hecho viral por la cantidad de incertidumbres que genera. Dudas respecto al sistema Integrar retretes en vehículos a motor no es algo nuevo, pero si que se ha limitado, por norma general, a aquellos que hacen las veces de vivienda, como puedan ser furgonetas camper o, directamente, autocaravanas. Además, se tiende a pensar que se usan cuando están estacionadas, no en movimiento. Aplicarlo a un coche es algo, cuanto menos, raro, y que genera dudas. Para empezar, si es para usarlo cuando esté parado, existe la posibilidad de hacerlo fuera, así que solo tiene sentido si se ha pensado para usarlo en marcha. Esto, sin embargo, abre la puerta a otras incertidumbres. retrete coche Un aspecto que la patente se esfuerza por dejar claro, para que la polémica generada no vaya a más, es que el sistema se homologaría solo para el asiento del copiloto, es decir, que el conductor no podría hacer aguas menores ni mayores mientras va al volante. Huelga decir que, de no ser así, generaría problemas importantes por la distracción que algo así puede suponer, lo que potencialmente podría derivar en accidentes. Eso significa que quien utilice el retrete estará al lado de otra persona, así que queda en el aire, por ejemplo, una cuestión básica de intimidad. Pasando al apartado más escatológico, dentro de la patente aparece que el sistema cuenta con un ventilador y un “escape” para expulsar el aire fuera, lo que quiere evitar que haya malos olores en el habitáculo. Esto, de nuevo, se antoja también complicado, por motivos como que parece difícil conseguir una estanqueidad suficiente y, sobre todo, porque los deshechos no se lanzan a la carretera, si no que se acumulan en un depósito situado en los bajos del coche, como si fuera un deposito de aguas grises en una autocaravana.