La reconversión del automóvil a la industria de la defensa es una de las grandes corrientes en el Viejo Continente vista la debilidad del coche eléctrico europeo y la inversión pública actual en el negocio militar. Con el Gobierno impulsando a Indra como su apuesta en el sector, la cotizada busca ahora capacidad industrial con la que surtir todos los pedidos acumulados. Y pocas organizaciones en España tienen la capacidad de Seat. Las conversaciones entre ambas trascendieron en marzo y este miércoles el presidente de la automovilística, Markus Haupt, se pronunció por primera vez sobre el asunto. “El Gobierno nos contactó activamente y nosotros abrimos las puertas”.En un encuentro con periodistas para destacar el inicio de la producción del Cupra Raval y el Volkswagen Id.Polo, el dirigente explicó que el Ejecutivo, con el que existe una evidente sintonía por el plan Future Fast Forward impulsado con el Perte VEC, pidió "ayuda y colaboración" a la empresa. "Nosotros abrimos las puertas dada la potencia industrial que tenemos; estamos en distintas conversaciones, pero no tenemos ningún proyecto concreto, todavía". Y es que Indra busca músculo que necesita para hacer frente a la oleada de pedidos recibidos por parte del Gobierno. De ahí su contacto con algunas de las grandes empresas industriales del país. Con Cataluña como uno de los principales polos de actividad manufacturera, el gigante señaló la región como estratégica y ha conseguido que firmas como Ficosa sí emprendan este camino de transformación hacia la defensa. De hecho, en un reciente acto celebrado en Barcelona, Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa respondió con un "¿Por qué no?", cuando se le preguntó por la posibilidad de fabricar blindados en Martorell. Las fuentes consultadas por este medio señalan que la alianza podría trasladarse a uno de los centros satélites que Seat tiene en Barcelona debido a que su planta principal carece de espacio disponible: cuenta con tres líneas de producción plenamente ocupadas con modelos con todavía una larga vida útil. La última inversión acometida, la electrificación de una de sus plataformas productivas para ensamblar el Cupra Raval y el Volkswagen Id.Polo, los dos primeros eléctricos que salen de la factoría catalana. La empresa tiene la ambición de alcanzar una producción de "entre 60.000 y 70.000 unidades", dijo Haupt ante los medios. Solo del Cupra Raval se espera vender 40.000 coches, con una cifra de pedidos que duplica las estimaciones previas al lanzamiento. La rampa de lanzamiento contempla arrancar con un turno, que saltará a dos turnos productivos antes del verano. El tercer turno llegaría antes de final de año si el modelo tiene el éxito comercial esperado. Las previsiones en el seno de la compañía son que ya este primer año los dos eléctricos compensarán el fin del Audi A1. El CEO de Volkswagen AG, Oliver Blume, dejó abierta la puerta a incorporar nuevos modelos pequeños a la misma línea de producción en el futuro, lo que podría implicar la llegada de una versión eléctrica del utilitario de Audi.