“Democratizar la movilidad eléctrica”. Este mantra ha guiado durante los últimos cuatro años a Seat y Volkswagen en foros públicos y privados para promover el nuevo Cupra Raval, presentado esta misma semana. “Debe ser la espina dorsal de la marca”, decía ante la prensa el jueves Markus Haupt, CEO de la automovilística española. Con esta ambición, y aunque en un contexto muy diferente, la marca aspira a que el primer cero emisiones Made in Spain siga la estela de los icónicos Seat Ibiza o Seat 600, auténticos sostenes durante años de sus ventas.El automóvil, y su estrategia de comercialización, tienen similitudes y diferencias con esos modelos. Si los planes de la enseña se cumplen, debería superar incluso al Cupra Formentor, el actual superventas (104.400 unidades en 2025) a medio plazo. Para 2026 se espera alcanzar las 40.000 entregas y la fábrica de Martorell (Barcelona) tiene capacidad para producir 300.000 al año. La cifra deberá repartirse con el VW ID.Polo, que se ensamblará en la misma plataforma. Con este músculo y la vocación internacional del modelo, parece evidente que superar el éxito comercial del Seat 600 será cuestión de pocos años. Aunque marcó una época en España, de este vehículo se entregaron menos de 800.000 unidades. Y es que se trataba de un vehículo pensado esencialmente para el mercado nacional, apenas el 10% se vendió a nivel internacional. Una caravana de Seat 600. Desde su nacimiento en 1957 hasta su defunción en 1973, alcanzó picos de cuota de mercado del 25%, aunque su precio no era barato para la época. Salió al mercado por 65.000 pesetas, el equivalente entonces a tres años de salario medio –más asequible que el actual Cupra Raval–. Se convirtió, eso sí, en un símbolo aspiracional, con una lista de espera que llegó a alcanzar los dos años. De la planta de la Zona Franca (Barcelona), en la que se producía, apenas podían salir 300 unidades diarias. La última, coronada por una pancarta de los trabajadores: "Naciste príncipe, mueres rey". El otro mito a seguir es el Seat Ibiza, que durante los 90 llegó a representar más de la mitad de las ventas totales de la organización. Y hasta 2012, por ejemplo, seguía representando el 40% del total. El coche, sin ir más lejos, nació también en un momento complicado para la empresa, que había roto su alianza con Fiat, estaba en manos del Instituto Nacional de Industria (INI) y arrastraba pérdidas desde 1977. En este contexto, en 1984 salió al mercado el primer utilitario de la instalación barcelonesa, con motor Porsche, pero diseñado íntegramente por la organización española. Fue un éxito. Ha sido líder de su segmento prácticamente de manera ininterrumpida en este siglo y en 2024 alcanzó los 6 millones de unidades vendidas. Incluso sirvió de catalizador para, en 1993, inaugurar la actual fábrica de Martorell (Barcelona), ya bajo el paraguas de Volkswagen desde 1986. El coche, esta vez sí, funcionó también fuera del país, con más del 70% de las ventas lejos de España. Un Seat Ibiza en 2008. EFE Hoy todavía ensamblado en la instalación catalana –en la misma línea que el Seat Arona–, la enseña comercializó 94.832 unidades en 2025, su segundo modelo más vendido tras el Cupra Formentor. España fue el primer mercado de la marca, con 66.260 unidades. Y la automovilística no parece cansarse de la gallina de los huevos de oro. A pesar de su apuesta por Cupra y los modelos de mayor rentabilidad –el Ibiza tiene márgenes ajustados– en otoño de 2025 lanzó una nueva versión del vehículo. Nadie se atreve a pronosticar si la última, visto el momento actual del sector. Con ambos referentes, el Cupra Raval sale al mercado en 2026 en un contexto tampoco fácil para la organización, que apenas tuvo un resultado operativo positivo de 1 millón de euros en 2025. Peor herencia tenía el Ibiza y sirvió como propulsor de la enseña. Para este 2026, la ambición es llegar a vender 40.000 coches. "Será el coche eléctrico con más volumen de la marca. Y así tiene que ser para cumplir con las normativas de CO2 de la Unión Europea", señaló Haupt. El vehículo, eso sí, no está claro que sea la revolución que fue el 600 para el país. "Nuestro mayor mercado es el alemán, tenemos mucha esperanza allí, pero también en Dinamarca, Reino Unido y Francia, donde se adapta muy bien a las normativas nacionales", desgranó. Seat calcula que para este ejercicio el 25% de los coches que venda serán electrificados –incluidos híbridos enchufables– en comparación con el 18% del año pasado. Con el coche como "espina dorsal", la marca aspira a alcanzar la rentabilidad récord del 6% que Volkswagen le exige para el año 2030. De lograrlo, el Raval se ganará por méritos propios su lugar en el panteón del fabricante.