Seat & Cupra ha iniciado la producción en serie de sistemas de baterías en su planta de Martorell, un paso determinante en la recta final antes del lanzamiento del Cupra Raval, previsto para este verano. La compañía avanza así en su proceso de electrificación industrial, con el objetivo de transformar su principal factoría en un centro clave de movilidad eléctrica en Europa.Paso previo a la producción del primer eléctrico urbano El inicio del ensamblaje industrial de baterías llega pocos meses después de la inauguración de estas instalaciones, en el pasado diciembre, y precede a la producción en serie del Cupra Raval, el primer modelo de la nueva familia de vehículos eléctricos urbanos del grupo. Nuevo Cupra Raval. Las baterías fabricadas en Martorell no solo abastecerán a este modelo, sino también al VW ID. Polo, el otro vehículo eléctrico que se producirá en la planta. Ambos modelos forman parte de la estrategia del grupo para ampliar la oferta de eléctricos accesibles en Europa. Según ha señalado Markus Haupt, CEO de Seat & Cupra, este avance supone "un hito decisivo" en la transformación de la compañía y refuerza el papel de Martorell como una instalación preparada para producir vehículos eléctricos, híbridos y de combustión de alta eficiencia. Tecnología común y transformación industrial Los sistemas de baterías ensamblados incorporan la celda unificada del grupo, una plataforma tecnológica diseñada para adaptarse a diferentes marcas, mercados y segmentos. Este enfoque busca optimizar costes y facilitar la escalabilidad de la producción. Uno de los elementos clave es el denominado E-Box, encargado de gestionar el funcionamiento del sistema de baterías. Este componente se fabrica en la planta de El Prat, que ha sido reconvertida tras décadas dedicada a la producción de cajas de cambios, en un ejemplo de adaptación industrial hacia la electrificación. Capacidad de producción y automatización La nueva planta cuenta con capacidad para producir hasta 1.200 baterías al día, lo que equivale a una unidad cada 45 segundos y un volumen anual de hasta 300.000 sistemas. El proceso combina automatización y trabajo especializado, con operaciones simultáneas de ensamblaje eléctrico y agrupación de celdas mediante tecnología "cell-to-pack", que mejora la eficiencia del sistema. Tras el ensamblaje, cada batería pasa por controles de calidad antes de ser transportada de forma automatizada, a través de un puente de 600 metros, hasta las líneas de producción de vehículos. La planta de baterías, construida en menos de dos años, ocupa 64.000 metros cuadrados y emplea a cerca de 500 trabajadores. Además, incorpora 11.000 paneles solares en su cubierta, capaces de suministrar alrededor del 70% de la energía necesaria para el proceso de ensamblaje. Esta infraestructura forma parte del plan de Seat & Cupra para reducir la huella ambiental de su actividad industrial y avanzar hacia un modelo de producción más sostenible. España, nodo estratégico de la electrificación El arranque de esta producción refuerza el papel de la Península Ibérica como centro de la electrificación dentro del grupo Volkswagen. La estrategia contempla la fabricación de hasta cuatro modelos eléctricos urbanos en España (Raval, ID. Polo, ID. Cross y Skoda Epiq). Skoda Epiq. André Kleb, responsable de producción del grupo en la región, ha destacado que este proyecto permitirá hacer más accesible la movilidad eléctrica en Europa desde la base industrial española. Con el lanzamiento del Cupra Raval en 2026, Seat & Cupra entrará en una nueva fase de su transformación, centrada en el desarrollo y producción de vehículos eléctricos urbanos, consolidando a Martorell como uno de los principales polos industriales del sector en el continente.