Hay calles que se atraviesan casi sin pensar, como parte de la rutina diaria, hasta que algo cambia sin hacer ruido y convierte ese trayecto habitual en un posible error con coste económico. En pleno centro de Barcelona, uno de esos ejes clave ha estrenado un sistema de control que ya está empezando a generar multas sin aviso previo a quienes no se han adaptado a tiempo a las nuevas normas. El giro no ha llegado acompañado de grandes anuncios visibles en la experiencia diaria del conductor, pero sí de una medida que ya está en marcha y que redefine por completo cómo se circula en este punto estratégico de la ciudad. Un sistema que ya está en marcha Desde el lunes 27 de abril, el nuevo dispositivo de control funciona de manera activa en el carril ascendente de Vía Laietana. Este sistema se basa en cámaras de lectura de matrícula que identifican en tiempo real a los vehículos que acceden a la vía y comprueban si cuentan con autorización. El funcionamiento es completamente automático, lo que significa que no hay intervención directa de agentes en el proceso de sanción. Si un vehículo no autorizado entra en el tramo restringido, la multa se genera de forma inmediata. El importe establecido es de 90 euros por infracción, una cifra fija que ya está empezando a afectar a conductores despistados. Mapa con las restricciones de Vía Laietana, Barcelona. Una calle con reglas mucho más estrictas La Vía Laietana ha pasado a formar parte de un modelo de movilidad urbana en el que el tráfico privado pierde protagonismo frente al transporte público y la movilidad local. El carril en sentido montaña ha quedado reservado únicamente a determinados perfiles de vehículos. Entre los autorizados se encuentran los autobuses de las líneas V15, 47 y el bus de barrio 120, además de taxis, servicios de emergencia y vehículos públicos. También pueden circular residentes empadronados en barrios concretos como el Gòtic, Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera y la Barceloneta, siempre que dispongan del permiso correspondiente. Vía Laietana A este grupo se suman casos específicos como personas con movilidad reducida con plaza asignada, usuarios de aparcamientos de la zona o clientes de hoteles, hostales y talleres que hayan tramitado la autorización previa. Todo ello bajo un requisito común: la matrícula debe estar registrada en el sistema municipal. Horarios muy definidos para la carga y descarga Uno de los aspectos más regulados es la distribución urbana de mercancías, que cuenta con franjas horarias muy concretas. Estos vehículos solo pueden acceder en el tramo autorizado entre las 10:00 y las 12:00 y entre las 14:00 y las 16:00, de lunes a sábado. Fuera de esos intervalos, el paso queda completamente prohibido, lo que obliga a reorganizar la logística de numerosos comercios y servicios que operan en la zona. Este control busca reducir la congestión y mejorar la convivencia entre distintos usos del espacio urbano. Una vía que cambia su función histórica La transformación de Vía Laietana no afecta únicamente al tráfico, sino también a la forma en la que se entiende este eje dentro de la ciudad. Lo que durante décadas funcionó como una conexión rápida entre puntos clave del centro urbano ha dejado de ser un atajo cómodo para el vehículo privado. En sentido descendente aún se permite la circulación general, aunque con limitaciones claras. Se mantiene un carril compartido para transporte público, taxis y bicicletas, junto a otro destinado al resto de vehículos, pero con una velocidad máxima de 30 km/h. Este límite reduce de forma notable su atractivo como vía de paso rápido, obligando a muchos conductores a replantear sus rutas habituales dentro de la ciudad.