Imaginaos la escena: una multitud de deportivos japoneses preparados hasta el extremo y, en medio, rojo tal y como salió de fábrica, un Ferrari F40. Totalmente original, luciendo esa aura inconfundiblemente 'ochentera'. Se abre la puerta y quien se baja no es un adinerado obsesionado con los superdeportivos italianos, sino Lewis Hamilton. El hombre que, junto a Michael Schumacher, comparte el récord de títulos de pilotos en Fórmula 1. Siete veces en lo más alto. No es un ejercicio de imaginación ni una imagen generada por inteligencia artificial, sino algo que ocurrió de verdad en Tokio, donde Lewis Hamilton hizo girar cientos de cabezas con unos 'donuts' al volante de su Ferrari F40. Tokyo Drift con sello de Maranello Ahora bien, ver un Ferrari F40 protagonizando derrapes espectaculares (y llenos de humo) no es exactamente algo inédito, pero nunca la habíamos visto rodeado de coches sacados directamente de la saga Fast&Furious. Una especie de multiverso sobre ruedas, con el humo envolviendo un icono de coleccionista (el valor de un F40 bien conservado puede llegar a rozar los tres millones de euros) entre las luces de Tokio, con la 'voz' del motor V8 como 'banda sonora'. Imágenes que no desentonarían en una película protagonizada por 'Dom' Toretto. "Una locura", comenta Kim Kardashian (compañera de carreras y personal de Lewis Hamilton) al final del vídeo. No podemos más que estar de acuerdo. Una relación especial La pasión de Lewis Hamilton por el Ferrari F40 parece casi incomparable. Para su presentación como piloto de la Scuderia Ferrari (septiembre de 2025) se dejó fotografiar impecablemente vestido en Maranello, con un F40 justo a su espalda. El superdeportivo de los 80 está tan presente en la mente de Hamilton que incluso ha expresado su deseo de crearle un heredero directo, al que llamaría F44 (el dorsal del siete veces campeón del mundo) y con cambio manual, algo que en Maranello no se ve desde hace décadas.