Un profesor de autoescuela durante una clase.La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha reclamado a la Administración que se exija por ley a los futuros conductores recorrer un número mínimo de kilómetros por carreteras convencionales durante su formación práctica. La patronal de los centros de formación recuerda que estas vías, de un carril por sentido y sin separación física entre ambos, concentran el mayor número de siniestros mortales y, sin embargo, siguen relegadas en el aprendizaje previo al carné. La petición llega después de una Semana Santa negra en las carreteras españolas. Según los datos facilitados por la Dirección General de Tráfico (DGT), el 90% de los fallecimientos registrados durante ese periodo se produjeron en carreteras convencionales. En total murieron 30 personas, tres más que en la Semana Santa de 2025, un balance que la CNAE considera especialmente preocupante y que refuerza la necesidad de revisar el modelo actual de enseñanza. En un comunicado, la confederación recuerda que en la actualidad la formación práctica está fuertemente condicionada por la ubicación de los centros de examen. Esta circunstancia empuja a las autoescuelas a concentrar las clases en los entornos donde se realizan las pruebas prácticas, dejando en un segundo plano las vías secundarias, pese a que son las que presentan un mayor índice de mortalidad. Aprobar a la primera el carnet de conducir A esta limitación se suma, según la CNAE, la actitud de muchos alumnos. Enfocados en aprobar el examen práctico a la primera, suelen mostrarse reacios a realizar trayectos que no forman parte de las rutas habituales de evaluación. Perciben estas clases como “menos útiles” para su objetivo inmediato, lo que refuerza un modelo de aprendizaje orientado al aprobado y no a la conducción segura en condiciones reales. La patronal considera que la implantación por ley de un mínimo de kilómetros obligatorios en carreteras secundarias permitiría romper esta dinámica. A su juicio, garantizaría una formación más homogénea en todo el territorio y ayudaría a reducir la siniestralidad vial, al dotar a los nuevos conductores de herramientas para gestionar el riesgo en los escenarios con mayor probabilidad de accidente grave. No es la primera vez que la CNAE plantea esta medida. Su presidente, Enrique Lorca, ya trasladó esta reivindicación el pasado marzo durante una comparecencia en la Comisión sobre Seguridad Vial del Congreso, donde alertó de que la situación en las vías secundarias es “crítica”. Además del cambio en la formación práctica, las autoescuelas reclaman la implantación de módulos obligatorios de concienciación y sensibilización vial, que vayan más allá de la mera memorización de normas. El objetivo es que el alumno entienda los riesgos reales de la conducción, las consecuencias de las distracciones y el impacto de las conductas de riesgo. “No basta con saber manejar el vehículo y conocer las normas, es vital que el conductor comprenda el riesgo. El repunte en atropellos y el no uso del cinturón en pleno 2026 demuestran que la sensibilización debe ser obligatoria y presencial en las autoescuelas”, afirman desde la CNAE. La patronal de las autoescuelas insiste en superar el modelo centrado en la “preparación para el examen” y avanzar hacia otro basado en la “formación para la vida”, e insta a las instituciones a no demorar la puesta en marcha de unas medidas que, subrayan, “no son un trámite, sino una herramienta probada para reducir la siniestralidad en carretera”.