Una de las normas de seguridad vial que los conductores suelen pasar por alto es el respeto a los límites de velocidad. Muchos exceden lo permitido de forma consciente y convierten a los radares en su peor enemigo. Sin embargo, en otras ocasiones, el incumplimiento se produce por un simple despiste y apenas unos kilómetros por hora de más. Aun así, también se registran excesos que duplican el máximo establecido, motivo por el que la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Guardia Civil realizan controles de velocidad de forma habitual en las carreteras para velar por la seguridad de los automovilistas. De hecho, desde el pasado y hasta el próximo domingo, la DGT ha activado una campaña especial de vigilancia de la velocidad. Esta iniciativa de ámbito europeo, impulsada por RoadPol, cuenta en España con la participación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y de las policías locales y autonómicas que se sumen a la campaña. Sin embargo, no todos estos controles son iguales. Algunos de ellos, como el que se ha hecho viral en redes sociales, destacan por su elevado nivel de camuflaje, lo que ha indignado a numerosos usuarios. Se trata de los radares Velolaser, conocidos popularmente como radares ‘invisibles’. El radar situado en la A-2 Una de las autovías donde se han intensificado estos controles es la A-2. En uno de sus tramos, un automovilista descubrió un coche de la Guardia Civil camuflado tras el guardarraíl, desde el que se estaba operando uno de estos radares Velolaser. El vídeo fue difundido en X y las críticas no tardaron en llegar en los comentarios de la publicación. El debate que han generado estas imágenes en redes sociales va más allá del propio radar tiempo. Muchos usuarios recuerdan a la Agrupación de Tráfico como un cuerpo dedicado a ayudar y asistir a los conductores. Sin embargo, consideran que hoy su imagen está más vinculada a la sanción y la recaudación. ¿Qué son los radares Velolaser o radares 'invisibles? Aunque hayan adoptado el nombre de radar ‘invisible’, lo cierto es que no lo son en sentido literal. Esta denominación hace referencia a su tamaño reducido, a su facilidad para camuflarse y a su capacidad para operar sin que los conductores los detecten. Se trata de dispositivos basados en tecnología láser, capaces de medir la velocidad con gran precisión incluso a distancias superiores al kilómetro. Su tamaño ultracompacto es una de sus principales características, ya que permite instalarlos prácticamente en cualquier punto de la vía. Suelen encontrarse en guardarraíles, señales, pequeños trípodes o incluso en vehículos camuflados de la Guardia Civil. Radar móvil Velolaser de la Guardia Civil. A esto se suma su gran movilidad, al poder cambiarlo de ubicación con facilidad, lo que dificulta su detección y deja sin efecto los avisos de los navegadores. Además, cuentan con una elevada capacidad de captura, registrando varios vehículos por segundo y obteniendo imágenes en alta definición que agilizan la tramitación de sanciones. Todo ello convierte a estos radares en uno de los sistemas más eficaces para controlar los excesos de velocidad, especialmente en tramos largos y rectos donde los conductores tienden a confiarse. En los comentarios a la publicación de X, algunos usuarios también han puesto en duda la legalidad de instalar un radar oculto tras una señal de tráfico o elementos de la vía. Sin embargo, aunque esta práctica genere rechazo entre los conductores, la normativa permite a la DGT utilizar este tipo de radares móviles.