Te das cuenta de que te estás haciendo mayor cuando descubres que el Citroën Saxo VTS cumple 30 años Hay coches que marcan una época y otros que, con el paso del tiempo, terminan definiéndola. El Citroën Saxo VTS pertenece claramente a este segundo grupo. Ahora que se cumplen tres décadas desde su lanzamiento, el pequeño deportivo francés vuelve a la memoria colectiva por lo que fue y por lo que representa hoy dentro de la historia reciente del automóvil.Para entender su importancia hay que remontarse a mediados de los años ‘90. Fue en 1996 cuando Citroën decidió dar continuidad a una fórmula que ya había funcionado con el mítico Citroën AX. La firma francesa decidió volver a ofrecer un utilitario ligero, asequible y con un enfoque claramente deportivo. Así nació el Saxo VTS, una versión que iba mucho más allá de un simple acabado estético. Motor, chasis y puesta a puntoBajo el capó, el Saxo VTS montaba un motor de 1,6 litros y 16 válvulas capaz de desarrollar 120 CV. Puede que hoy esa cifra no impresione, pero lo cierto es que, combinada con un peso de apenas 935 kilos, daba lugar a una relación peso/potencia de 128 CV por tonelada, convirtiéndose así en un coche extremadamente ágil y rápido para los estándares del segmento B de utilitarios en una época donde los motores turbo no eran lo habitual. Y esa era, precisamente, la clave de su éxito. El pequeño deportivo francés apostaba por un enfoque muy directo, casi de kart, en el que el conductor tenía un papel protagonista. La caja de cambios de cinco velocidades, con desarrollos más cortos, contribuía a exprimir al máximo el motor, mientras que su velocidad punta alcanzaba los 205 km/h.Pero si hay un apartado que definió al Saxo VTS fue su comportamiento dinámico. Citroën supo dotarlo de un chasis equilibrado y eficaz, con un tren delantero preciso y una trasera que, sin ser radical, permitía cierto juego cuando se buscaban los límites. La dirección asistida estaba bien calibrada y el conjunto transmitía sensaciones que, incluso hoy, siguen siendo difíciles de encontrar en coches modernos. A nivel estético, el modelo no recurría a grandes alardes. Su diseño mantenía una línea relativamente discreta, con detalles como la insignia 16V, unas llantas específicas o un escape cromado. Sin embargo, sí incorporaba elementos propios de su carácter deportivo, como paragolpes ensanchados o pasos de rueda más definidos, fruto del trabajo de diseño liderado en sus inicios por Gilles Vidal. El Saxo VTS formaba parte de una gama que también incluía versiones como el VTR, y con el tiempo se fue ampliando con diferentes motorizaciones. Citroën decidió democratizar el concepto VTS, asociándolo a la versión más potente de 120 CV y a otras variantes más accesibles. Aun así, el 16 válvulas siempre se mantuvo como la referencia dentro de la familia. El Citroën Saxo VTS se actualizaEn 1999, el modelo recibió una actualización estética que introdujo cambios visibles, como nuevos faros de diseño más redondeado, un capó con mayor presencia y una parrilla revisada. A pesar de ello, el espíritu del coche se mantuvo intacto hasta el final de su vida comercial, que llegó en 2003 tras siete años en el mercado. Más allá de la carretera, el Saxo VTS también dejó huella en el mundo de la competición. Desde prácticamente su lanzamiento, el modelo se convirtió en una opción habitual en disciplinas como el rally, el rallycross o las carreras en circuito. Su accesibilidad y su eficacia lo hicieron especialmente atractivo para pilotos que buscaban iniciarse en el mundo de las carreras. Citroën llegó incluso a estructurar competiciones específicas en torno a este modelo, como la Saxo Cup o el Saxo Challenge, creando un ecosistema que facilitaba el acceso al automovilismo deportivo. Una de las claves de estas categorías era que se utilizaban motores de serie, lo que ponía aún más en valor el trabajo realizado en el chasis y la habilidad de los pilotos. De hecho, el Saxo VTS fue escuela para toda una generación de pilotos. Nombres como Yoann Bonato o Marc Amourette dieron sus primeros pasos en este entorno, y en 2001, Sébastien Loeb logró el título mundial junior de rally a bordo de un Saxo Super 1600, consolidando así el prestigio deportivo del modelo. Treinta años después de su lanzamiento, el contexto ha cambiado por completo. La industria del automóvil se ha transformado, la electrificación ha ganado protagonismo y los deportivos compactos ya no se entienden de la misma manera. Sin embargo, el Saxo VTS sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de los aficionados y hoy rememoramos su contribución con este viaje a lo largo de la historia del icónico deportivo francés.