En España, la gran mayoría de los coches que circulan por la carretera llevan una matrícula de color blanco. La DGT la define como placa ordinaria y explica que se compone de cuatro dígitos y tres letras consonantes, además de la banda azul europea en la parte lateral izquierda. Es la que se da a casi todos los vehículos, pero aun así no es raro ver otros diseños distintos.Matrícula roja en España: qué significa y por qué algunos coches la utilizanPor ejemplo, en las ciudades es habitual ver taxis y VTC que, para diferenciarse, utilizan una matrícula totalmente azul con las letras blancas en lugar de llevar la blanca. También hay coches o motos que están obligados a llevar una placa de color amarillo para indicar que tienen una velocidad máxima de 45 km/h. Incluso hay matrículas de color rojo que, eso sí, son menos numerosas. Matrículas rojas Ir caminando por la calle y ver un coche con matrícula roja es algo que llama la atención porque es algo poco común. Su significado no es único, ya que para la DGT existen hasta cuatro tipos distintos de matrículas rojas: Vehículos del Cuerpo Diplomático: es de fondo rojo, con tres grupos de caracteres en color blanco: las letras CD, dos cifras que identifican la Misión Diplomática y dos o tres cifras que corresponden a vehículos propiedad de la Misión Diplomática o a sus miembros. Remolques y semirremolques: una placa de fondo rojo con tres grupos de caracteres en negro. Empieza con una letra, le sigue un grupo de 4 cifras y termina con 3 letras. Vehículos nuevos o usados sin matricular en España: empiezan por la letra S. Vehículos ya matriculados que están en proceso de cambio de titularidad: empiezan por la letra V. Quién puede usarlas En el caso de los vehículos del Cuerpo Diplomático o de los remolques y semirremolques, circular con la matrícula roja es una simple cuestión de diferenciación. El caso de los vehículos con permiso de circulación temporal es algo más complicado. Para poder circular con ellos hay que obtener un libro-talonario de boletines de circulación reconocido por la DGT, llevarlo siempre y cumplimentarlo antes de cada trayecto. Es como una especie de autorización que permite a los concesionarios o laboratorios realizar pruebas técnicas, traslados o demostraciones comerciales. Eso sí, hay que tener en cuenta que tienen una vigencia máxima de un año y que solo pueden conducir el coche el titular del permiso o un posible comprador acompañado del titular.