El precio del combustible sigue dando muchos dolores de cabeza a los conductores y, en muchos casos, el problema no está solo en el coste de llenar el depósito. Un mal mantenimiento del vehículo puede aumentar el consumo de gasolina o diésel mucho más de lo que parece.Los expertos alertan de que hay dos elementos que marcan la diferencia en el gasto mensual: el estado mecánico del coche y la presión de los neumáticos. Dos aspectos que, si no se revisan correctamente, pueden elevar el consumo hasta un 15%. El motor puede consumir mucho más de lo necesario Uno de los errores más habituales entre los conductores es retrasar revisiones básicas como el cambio de aceite o de filtros. Aunque pueda parecer un detalle sin mucha importancia, el motor pierde eficiencia cuando trabaja con un filtro de aire sucio o con lubricantes degradados. Esto obliga al vehículo a realizar un mayor esfuerzo para funcionar con normalidad y termina traduciéndose en más combustible consumido en cada trayecto. Según las estimaciones de Norauto, un mantenimiento deficiente puede aumentar el gasto entre un 10% y un 15%. Solo un filtro de aire obstruido puede elevar el consumo alrededor de un 3%. Además, una mala alineación de la dirección también tiene consecuencias directas. Los neumáticos se desgastan antes, la resistencia aumenta y el motor necesita más energía para mover el coche. El resultado vuelve a ser el mismo: más visitas a la gasolinera. Los expertos recuerdan además que realizar procesos de descarbonización del motor puede ayudar a reducir el consumo de combustible en más de un 10% y disminuir también las emisiones contaminantes. La presión de los neumáticos influye más de lo que parece Los neumáticos son otro de los grandes responsables del gasto de carburante. De hecho, se calcula que cerca del 20% del consumo del coche está relacionado con la resistencia a la rodadura. Circular con menos presión de la recomendada provoca que el vehículo necesite más esfuerzo para avanzar. Esa pérdida de eficiencia termina repercutiendo directamente en el depósito. Los especialistas advierten de que llevar los neumáticos con apenas 0,5 bares menos de presión puede aumentar el consumo hasta un 10%. Traducido al bolsillo, supone alrededor de 70 euros más al año en combustible. Tampoco es recomendable llevar una presión excesiva, ya que afecta al agarre y a la seguridad del vehículo. Por eso, la recomendación es revisar la presión periódicamente y seguir siempre las indicaciones del fabricante. Elegir bien los neumáticos también ayuda a ahorrar Más allá de la presión, el tipo de neumático también influye en el consumo. La etiqueta europea incorpora un indicador específico sobre resistencia a la rodadura, representado con el símbolo de una bomba de combustible. Cuanto más cercana esté la calificación a la letra A, menor energía necesita el coche para desplazarse y menor será el gasto de combustible. Según los datos del sector, elegir neumáticos eficientes puede reducir el consumo hasta un 5% y también disminuir las emisiones de CO2. Por eso, antes de cambiar ruedas, los expertos recomiendan revisar siempre el etiquetado energético y no fijarse únicamente en el precio.