Estas son las marcas de coches que más aranceles pagan y las que menos, así influye en el precio de tu coche Hace casi dos años que la Unión Europea impuso aranceles a los coches chinos que ya llegasen ensamblados para vender en Europa. Esto ha hecho que el precio de los vehículos, sobre todo los eléctricos, haya aumentado. Sin embargo, cada marca tiene un porcentaje diferente y así afecta a cada una de ellas. A priori, el impuesto que se aplicaría a cualquier automóvil que llegue al Viejo Continente desde otro país o región sería de un 10% siempre, pero la UE tiene acuerdos de libre comercio con muchos de ellos, como por ejemplo Japón o Corea del Sur, por lo que los coches que se traen desde allí no están gravados de ninguna manera.Sin embargo, a día de hoy, se han empezado a aplicar porcentajes más altos contra los coches eléctricos chinos. La industria europea consideraba que estaba ante un caso de competencia desleal, porque en su país de origen contaban con un apoyo económico importante por parte del gobierno y con subvenciones que les permitían lanzar modelos a un coste inalcanzable de otra manera.Bruselas consideró que no todos los fabricantes merecían el mismo impuesto y, tras una investigación, concluyó que el porcentaje de aranceles iba a establecerse según si las marcas habían contribuido o no en dicha investigación y en función de las ayudas del gobierno chino que recibieran.Así afecta a las marcas los arancelesDe esta manera, el porcentaje más alto, un 38,1%, era para los fabricantes que no ayudaron en la investigación y para SAIC, grupo al que pertenece MG. Para aquellas marcas que sí ayudaron, el porcentaje genérico es del 21%; para todas las marcas que forman parte de Geely (Volvo, Polestar, Smart, Lynk & Co), es del 20%, y BYD es la que sale mejor parada, con un gravamen de solo el 17,4%. A esto hay que sumar el 10% de base para todos.Sin embargo, no todos los fabricantes están reaccionando igual. Algunos han absorbido el golpe para no perder cuota, mientras otros lo están empezando a trasladar a los consumidores. Por otro lado, hay un tercer grupo que se han quedado atrapadas entre los dos puntos. Sea como fuere, el resultado es el mismo para todos: un mercado más volátil y menos predecible.Si miramos los modelos concretos, el MG4 Electric o el MG ZS EV pueden tener un sobrecoste de entre 2.000 y 3.000 euros, según los analistas. La marca ha optado por ajustar márgenes para mantener competitividad, pero el contexto limita su capacidad de maniobra.El que está a punto de dejar estos aranceles atrás es BYD, que ha acelerado la construcción de sus plantas en Hungría y Turquía, que estarán listas a lo largo de este año. El objetivo es fabricar aquí sus modelos europeos para evitarse estos sobrecostes. Sin embargo, las marcas chinas no son las únicas perjudicadas. Hay fabricantes europeos que también tienen plantas de producción en China donde ensamblan los vehículos que luego venden en Europa.Un ejemplo de ello es el Cupra Tavascan, que ha logrado finalmente una exención específica de Bruselas. A cambio de un compromiso de precio mínimo y cuotas de importación, el Tavascan ha conseguido "librarse" del gravamen adicional, marcando un precedente que otras marcas intentan replicar ahora para salvar su rentabilidad.