Mano intentando agarrar otra mano que emerge entre la nieve de un esquiador enterrado por una avalancha en los Alpes, el 10 de enero del 2026Las montañas europeas han vivido una de sus temporadas más mortales de los últimos años. Un total de 146 personas fallecieron por aludes durante el invierno 2025-26 en los Alpes, los Apeninos, los Pirineos y las montañas escandinavas, según datos recopilados por el sistema europeo de alerta de avalanchas (EAWS). La cifra supone más del doble respecto a los 70 muertos registrados la campaña anterior y un 40% por encima de la media de las últimas dos décadas (unas 104).Aunque muchos medios calificaron el invierno como “récord”, los análisis estadísticos sitúan este dato dentro de los márgenes históricos más extremos. En la temporada 2009-10 llegaron a contabilizarse 194 víctimas mortales, el peor dato reciente en Europa. Aun así, el actual invierno ya está considerado como el más letal de la última década.Los expertos coinciden en señalar un mismo origen: una capa débil persistente formada al inicio de la temporada. Las nevadas escasas e irregulares de noviembre y diciembre generaron una base inestable compuesta por cristales o nieve facetada, conocida en los países alpinos como Altschneeproblem o “problema de nieve vieja”. Esa estructura permaneció enterrada durante meses y se convirtió en el detonante perfecto cuando llegaron las grandes tormentas de enero y febrero.El primer gran repunte de accidentes se produjo entre el 12 y el 18 de enero, con 18 fallecidos en apenas una semana. A partir de ahí, varios episodios consecutivos de nevadas y fuertes vientos sobrecargaron un manto nivoso que nunca llegó a estabilizarse. El momento más crítico llegó en febrero, especialmente durante la semana del 16 al 22, cuando murieron 21 personas. Solo ese mes dejó 52 víctimas mortales.Los servicios de rescate de países como Italia, Austria, Suiza o Francia trabajaron de forma constante durante todo el invierno. Muchos especialistas alertan además de que incluso usuarios experimentados de fuera pista subestimaron la fragilidad del terreno. “Las capas persistentes son especialmente traicioneras porque pueden permanecer activas durante semanas aunque la superficie parezca segura”, recuerdan los técnicos del SLF suizo.Con la llegada de marzo, la actividad de aludes fue disminuyendo progresivamente, aunque las altas temperaturas primaverales provocaron nuevos episodios de nieve húmeda y desprendimientos de gran tamaño. Y ahora ya, prácticamente ha terminado la temporada. ¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos, síguenos en el Instagram de AS Acción y suscríbete gratis a nuestra newsletter, a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí