Cualquier conductor, aunque tenga poca experiencia al volante, habrá oído hablar alguna vez de los CV del coche para referirse a la potencia de su motor. Esas dos letras que siempre vienen acompañadas de un número, se han normalizado tanto que ya son pocos los que se preguntan qué significan realmente o de dónde vienen. Y eso que fuera de España, su uso no es tan habitual como parece.Las siglas CV significan caballo de vapor, una unidad de medida de potencia que viene a indicar la capacidad que tiene el motor de un coche para generar fuerza y mover el motor. Influye directamente en la aceleración y la respuesta de un vehículo, y por eso, sirve como un indicador de su potencia y siempre aparece en sus especificaciones técnicas. Los CV del motor Los caballos de vapor como unidad de medida tienen su origen hace más de 300 años, cuando se comenzó a utilizar para comparar la potencia de las máquinas de vapor con la de los caballos para demostrar su superioridad. Tal y como explican desde Autopista, cuantos más caballos tiene un coche, más capacidad tiene el motor para generar energía. O lo que es lo mismo, más potencia tiene. El problema es que muchos conductores se fijan únicamente en los CV de un motor para medir su rendimiento, cuando en realidad influyen otros muchos factores. Por ejemplo, también se debe tener en cuenta el peso del vehículo, la aerodinámica del mismo, el par motor o el tipo de transmisión. Esto quiere decir que dos coches con los mismos caballos pueden ofrecer dos rendimientos muy distintos si el resto de sus características son diferentes. En España hablamos de CV en el coche, pero en Europa se usan los kW: cuál refleja mejor la potencia real del motorEn Europa apenas se utiliza En España seguimos hablando de caballos de vapor, y la realidad es que siguen siendo una referencia común y universal en el mundo del motor. A pesar de ello, la unidad oficial en Europa es el kilovatio (kW). Es una medida cada vez más utilizada, especialmente a partir de la llegada de los coches eléctricos, cuya potencia se expresa en kilovatios. Para realizar la conversión, hay que tener en cuenta que 1 kW equivale aproximadamente a 1,36 CV, o que 1 CV equivale aproximadamente a 0,735 kW.