Al conducir, los neumáticos de los vehículos se desgastan y producen polvo: por este motivo se han convertido en el nuevo problema a resolver en el campo de la contaminación provocada por los automóviles. Esta nueva fuente de polución no es la única. Hay otras piezas de desgaste en el coche como son los frenos que también dejan un rastro indeseado en el medio ambiente. Sin embargo, en el caso de los neumáticos, durante su vida útil media (cuatro años), pierden 2,5 kilos de caucho. Un camión con remolque de 12 ruedas emite 200 kilos. Un informe publicado por la asociación francesa ‘Agir pour l’environnement’ ha analizado la composición de seis importantes marcas de neumáticos Bridgestone, Continental, Goodyear, Hankook, Michelin y Pirelli. De este estudio se extrae una conclusión principal: las partículas liberadas en el desgaste de los neumáticos forman un cóctel tóxico para los seres humanos y el medio ambiente. Estas sustancias, en forma de micropartículas, se dispersan “en el aire, el suelo y el agua”. Coche parado Presentes en toda la cadena alimentaria El análisis ha sido dirigido por el laboratorio independiente Emission Analytics. En esa mezcla de 1.954 moléculas únicas, 785 presentan graves riesgos para la salud y el medio ambiente. Además, “exponen a toda la población, especialmente a los niños, a mayores riesgos de cáncer, trastornos neurológicos, así como enfermedades respiratorias y cardiovasculares”. Cambiar neumaticos La clave está en que, inevitablemente, estas partículas acaban estando presentes en toda la cadena alimentaria: se descomponen en el medio ambiente contaminando el agua y el suelo antes de llegar a los alimentos. El informe señala que el ser humano las ingiere “a través de los alimentos y bebidas y las inhala en el aire que respira”. El informe cita, además, varios estudios que han demostrado la presencia de microplásticos en la sangre, en la leche materna e, incluso, en el cerebro humano. operacion salida Semana Santa Posibles soluciones ‘Agir pour l’environnement’ ha pedido más transparencia, ya que la composición exacta de los neumáticos sigue siendo un secreto, y que se prohíban las sustancias más tóxicas. Stephen Kerckhove, su director, ha advertido que “es urgente modificar la legislación que regula la fabricación y venta de neumáticos”. Por otro lado, la asociación solicita, en particular, que se introduzca el etiquetado de toxicidad.