Vista de GranadaGranada es una de las ciudades más contaminadas de España. De hecho, está la tercera en contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2) de todo el país, solo por detrás de Madrid y Málaga… que, además, son dos ciudades con un volumen de población todavía mayor que el de la granadina. Pero la realidad es que la ciudad de la Alhambra está «midiendo mal» su calidad del aire… y todo apunta a que los datos ‘reales’ serían aún peores que los que ahora acumula. Así lo ha denunciado un estudio elaborado por Ecologistas en Acción, en el que tras estudiar el tráfico y la calidad del aire de 25 ciudades españolas, han constatado que tres de cada cuatro estaciones de medición están mal ubicadas. Tal y como ocurre con una de las estaciones situadas en la capital granadina.En la zona de la capital y Área Metropolitana hay tres estaciones que miden la calidad del aire. «Una en Armilla, que está en la Ciudad Deportiva, y dos en Granada capital, que están colocadas muy mal», explicó a LA RAZÓN de Andalucía Javier Egea, portavoz de Ecologistas en Acción de Granada. Y esto es algo que, precisamente, se recoge tal cual en el informe que han elaborado y en el que exponen que se estaría incumpliendo una nueva orden que ha sido dictada desde la Unión Europea.De las dos estaciones de Granada, «una está en el Palacio de Congresos, debajo de las escaleras, en los jardines, que se supone que es una que mide no el tráfico directo, sino los alrededores. Y la que mide el tráfico directo se encuentra en la zona Norte, en la avenida Luis Miranda Dávalos, que es la que aporta los datos de contaminación que se ven en el panel que hay en Puerta Real. Esa mide el tráfico», contó Egea. Y esta es la que estaría incumpliendo la normativa, según el estudio que han llevado a cabo, por lo que piden a las autoridades que la trasladen a lo que ellos denominan «un punto crítico», que es una zona en la que el volumen de tráfico es ‘más real’ y, por tanto, van a obtenerse datos más acordes a la realidad del tráfico rodado de la capital.«Si tú vas allí, donde está la estación de Granada Norte, y te pones a esperar, hay momentos en los que no pasan apenas coches, a diferencia de otros puntos de la ciudad donde sí que lo hacen y en cambio esa es la que está midiendo el tráfico», criticó Egea. De hecho, insistió en que «hasta el año 2013/2014, las estaciones no estaban ahí. Había una en la Avenida de Cádiz y otra en Constitución, cerca de Fuente Nueva, pero las quitaron de ahí porque los resultados que daban eran escandalosos. Y entonces las pusieron en otros sitios donde miden más bajito de lo que realmente hay», mantuvo.Según el estudio, 19 de las 25 ciudades, entre las que se encuentra Granada, tienen algún grado de limitación en base a los criterios de implantación establecidos, ya sea porque presentan un incumplimiento parcial o completo. De ahí, que de forma literal en el informe se recoja, en la línea de lo que explicaba Egea, que «la estación de Granada Norte no se localiza entre los ejes de tráfico más elevado del entorno, por lo que se debería cambiar de ubicación». ConcentracionesPese a que el informe expone que la citada estación de medición sí que se encuentra en uno de los principales ejes viarios del sector norte de la ciudad –es una avenida, de gran capacidad, con dos carriles por sentido, calzada segregada y una mediana arbolada que canaliza un volumen significativo del tráfico rodado o de carácter fundamentalmente urbano–, pero no en un tramo donde se producen las concentraciones más elevadas asociadas al tráfico, que además cuenta con una ventilación parcial con obstrucciones significativas al flujo del aire, lo que según Ecologistas en Acción no cumpliría con los criterios dictados a nivel europeo.De hecho, en el informe reconocen que pese a que la Avenida Luis Miranda Dávalos, donde se encuentra la estación, registra un alto volumen de tráfico a diario, no llega a ser de los más elevados, lo que «el emplazamiento resulta representativo de un entorno urbano con tráfico intenso, pero sin corresponder ni a un cañón urbano estricto ni a un espacio abierto ajeno a la influencia directa del tráfico».De ahí que, Egea no dudara en asegurar que «estamos respirando bastante más contaminación de la que dicen esos datos», ya que como explican, la medición debería de estar en otro punto y ser más acorde a la realidad del tráfico granadino.