El verano está cada vez más cerca y eso significa que el calor está a la vuelta de la esquina. Uno de los momentos en los que más se nota ese cambio en el clima es al entrar a un coche que ha estado varias horas aparcado bajo el sol. En esas situaciones, el aire acondicionado se convierte en el gran aliado de los conductores.De hecho, encender al máximo el climatizador nada más entrar al vehículo es un gesto bastante habitual. El problema es que durante los meses de calor, el sistema trabaja bajo mucha presión y eso hace que algunas piezas sufran más de lo normal. En este sentido, uno de los componentes más importantes es el compresor del aire acondicionado. Qué es el compresor Para el RACE, el compresor es la pieza más importante del aire acondicionado. Se trata de un componente mecánico que está continuamente girando cuando se activa el sistema de enfriamiento del vehículo y que se encarga de comprimir el gas del aire acondicionado para que enfríe. En otras palabras, es el encargado de enfriar y mover el aire que acaba metiéndose en el interior del coche.El compresor del aire acondicionado: las señales que avisan de una avería y cómo hacer que dure todo el verano Lo que ocurre con el compresor es que, al igual que ocurre con cualquier pieza mecánica, sus elementos internos se van desgastando con el paso del tiempo hasta que provocan una avería. Lo cierto es que es un componente que puede aguantar entre 150.000 y 200.000 kilómetros, pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que junto con la fuga del gas, es la causa más común por la que deja de funcionar el aire acondicionado. El mantenimiento Por suerte para los conductores, el compresor no deja de funcionar de la noche a la mañana, sino que va dando señales de desgaste. De ahí que la base de un buen mantenimiento sea prestar atención a ciertos síntomas de deterioro. Por ejemplo, si se comienzan a escuchar chirridos o ruidos metálicos, es probable que haya un problema en el rodamiento y sea necesario cambiar el compresor. Otra señal de que el compresor no funciona correctamente es que al conducir con el sistema encendido, la temperatura cambie constantemente o salga aire caliente cuando debería ser frío. Al final, si el compresor está demasiado gastado, tendrá dificultades para mantener la presión necesaria para que entre aire frío al habitáculo de forma continua. Por otro lado, si al encender el aire acondicionado empieza a oler a quemado, es probable que haya un cortocircuito o que haya una correa de goma mal colocada. Además, si el coche comienza a consumir demasiado combustible, el origen del problema también podría estar en el compresor, que se alimenta de la energía del motor.