La suspensión es uno de los sistemas más importantes del coche porque de su estado dependen la estabilidad del vehículo y su capacidad para mantener el contacto con el asfalto en cualquier situación. Cuando está defectuosa, cada movimiento del vehículo se convierte en una situación de riesgo porque la distancia de frenado aumenta, el conductor pierde control y los neumáticos se desgastan de forma irregular.Por todo eso es de vital importancia darle la importancia que merece y anticiparse a posibles averías. Y es que cuando la suspensión falla no lo hace de repente, sino que va dando pequeños avisos que los conductores deben saber interpretar para evitar que el problema vaya a más y, sobre todo, no poner en peligro la seguridad vial. Detectar un fallo Si el sistema de suspensión falla el coche queda prácticamente inutilizable, y por eso todos los conductores deberían saber cómo identificar una suspensión defectuosa es una de las mejores maneras de evitar sustos al volante. Además, aunque hay varios modelos, la mayoría de las señales suelen manifestarse en problemas de comodidad, estabilidad, seguridad y manejo. Uno de los síntomas más evidentes de una suspensión en mal estado es que el vehículo rebote excesivamente al frenar, acelerar o girar, ya que en esos casos lo más probable es que la amortiguación no esté siendo capaz de controlar el movimiento. Tal y como explican desde Jalopnik, este tipo de problemas suele indicar que los resortes helicoidales o los amortiguadores están debilitados, pero también pueden significar fugas de líquido en los amortiguadores. También es probable que la suspensión esté dañada si el coche se desvía sin que el conductor gire el volante. La suspensión actúa en las cuatro esquinas y las mantiene niveladas, pero si los componentes de la suspensión están desgastados o fallando se genera un desequilibrio. Hay que tener en cuenta que esta situación también podría deberse a problemas en la dirección o en los frenos, por lo que ante cualquier duda la mejor solución es acudir a un mecánico.Todo conductor las debería conocer: cuatro señales de que la suspensión del coche está empezando a fallar Más avisos Los especialistas aseguran que si el coche emite ruidos metálicos al pasar por baches, lo más normal es que las bieletas de la barra estabilizadora estén desgastadas o dañadas, los bujes del brazo de control estén defectuosos o las rótulas estén desgastadas. Incluso los chirridos podrían deberse a componentes de goma deteriorados como por ejemplo los casquillos. Por último, los conductores deberían comprobar los espacios entre las ruedas en las cuatro esquinas también porque puede ayudar a identificar problemas en la suspensión. Por ejemplo, si el vehículo se inclina hacia un lado y muestra un espacio más estrecho entre las ruedas, es posible que el muelle helicoidal esté fatigado.