En las últimas décadas, la calidad del aire se ha convertido en una de las grandes preocupaciones medioambientales, especialmente en ciudades grandes en las que la concentración de tráfico dispara los niveles de contaminación. Por este motivo, la Unión Europea lleva un tiempo estableciendo objetivos exigentes para reducir el impacto de la movilidad urbana en el ecosistema.Y no se trata de recomendaciones, sino de compromisos que los Estados miembros deben cumplir mediante medidas que afectan al transporte, la política energética o el tráfico en las ciudades. En este sentido, Madrid y Barcelona, las dos ciudades más grandes de España, no están siguiendo los objetivos marcados para cumplir los límites de calidad del aire de cara a 2030. El análisis Madrid y Barcelona podrían convertirse en las únicas grandes ciudades españolas en incumplir los nuevos límites de calidad del aire fijados por la Unión Europea para 2030 si no se acelera la renovación del parque automovilístico. Así lo sugiere un estudio elaborado por la consultora Salix Analytics para la patronal de concesionarios españoles, Faconauto. En este informe se explica que el principal obstáculo para alcanzar los objetivos comunitarios no reside en la tecnología de los vehículos, sino en la elevada antigüedad del parque móvil español, que tiene una media de 14,6 años y presenta una tasa de renovación anual de apenas el 4% en turismos. En esta misma línea, Marta Blázquez, presidenta de Faconauto, asegura que el debate sobre qué tecnología de propulsión resulta más beneficiosa para la calidad del aire urbano "no es la pregunta correcta", al considerar que el verdadero reto pasa por acelerar la retirada de los vehículos más antiguos. "España parte de una buena posición, pero Madrid y Barcelona necesitan acelerar esa renovación. La herramienta para lograrlo ya existe y está pendiente de activación", ha señalado Blázquez. La antigüedad del parque El estudio defiende que la renovación del parque automovilístico nacional es la medida más eficaz para garantizar que Madrid y Barcelona cumplan con los nuevos límites europeos de calidad del aire. Y es que si todas las matriculaciones realizadas a partir de ahora fueran de vehículos eléctricos, en 2035 aproximadamente la mitad de los coches actualmente en circulación seguirían formando parte del parque automovilístico español debido al lento ritmo de sustitución. Por este motivo, los expertos sostienen que la electrificación de las nuevas ventas, sin una retirada paralela de los vehículos más antiguos, tendría un impacto limitado sobre la calidad del aire durante la próxima década. En cambio, los mayores beneficios se obtienen mediante una sustitución acelerada de los vehículos más antiguos por modelos de última generación, ya sean eléctricos, híbridos enchufables o de combustión adaptados a las normativas Euro 6d y Euro 7. El caso de Madrid y Barcelona Madrid y Barcelona, en el punto de mira de la Unión Europea: podrían incumplir los límites de calidad del aire en 2030Los investigadores señalan que Madrid afronta un desafío concentrado principalmente en los niveles de dióxido de nitrógeno registrados en determinadas zonas del centro urbano, mientras que los niveles de partículas finas se mantienen dentro de los límites previstos en todos los escenarios analizados. Barcelona, por su parte, presenta una situación más compleja debido a la persistencia de niveles elevados de partículas PM2, 5. El estudio concluye que esta problemática no puede atribuirse únicamente al tráfico rodado y señala que las emisiones procedentes de sistemas de calefacción residencial, incluidas calderas y estufas de leña o pellets, superan actualmente al transporte. Según los cálculos realizados, una reducción del 10% de las emisiones procedentes de sistemas de calefacción permitiría disminuir a la mitad el incumplimiento previsto de partículas finas en la capital catalana para 2030.