Hay una conexión entre la industria del automóvil y la militar mucho más directa de lo que muchos podrían pensar. Y no lo decimos por las marcas que fabrican vehículos militares, como el Peugeot Landtrek del Ejército Español. La noticia de que el Pentágono quiere que los fabricantes de coches produzcan armas puede parecer chocante, pero no lo es.En efecto, el mundo del motor y el sector armamentístico han ido de la mano en muchos momentos de la historia del siglo XX hasta nuestros días. Concretamente, en tiempos de guerra, muchas fábricas donde se ensamblaban automóviles pasaron a producir material bélico, ya sean municiones, armas, tanques, etc.Ocurrió en la Primera Guerra Mundial y más tarde en la Segunda Guerra Mundial. También hay que decir que esto no sólo ha ocurrido en la industria de la automoción, sino en todas o la mayoría de los sectores. Es lo que se conoce como economía de guerra.Ahora estamos en uno de esos momentos, aunque la mayoría de la población occidental viva ajena a ello, aunque ya se dará cuenta cuando no pueda comprar un paquete de arroz.No es igual, porque los tiempos cambian y las guerras se hacen de otra manera, pero vivimos en un contexto bélico total que comenzó con la guerra en Ucrania y continúa con la crisis en Oriente Próximo.El Pentágono quiere que las marcas de automóviles fabriquen armasEn este contexto, varios fabricantes de automóviles están empezando a plantear diversificar su producción para hacer componentes destinados a defensa. Un ejemplo lo tenemos en la mismísima Volkswagen.En marzo, el Financial Times reportaba que la compañía alemana mantenía conversaciones con la empresa de defensa israelí Rafael Advanced Defense Systems para una posible colaboración.Para ello, el fabricante estaría planeando convertir su planta de Osnabrück, que atraviesa momentos delicados, en una instalación dedicada a fabricar componentes para el sistema de defensa aérea ‘Iron Dome’ (Cúpula de Hierro) de la empresa estatal israelí.Ahora es el Pentágono el que desea que las marcas de coches fabriquen armas y menos automóviles. La actual guerra que mantienen Estados Unidos e Israel con Irán ha provocado la promoción de una enorme reserva de armas y municiones por parte del Gobierno de Donald Trump.Pero ahora el Departamento de Guerra estadounidense busca que las marcas estadounidenses y otras empresas desempeñen un papel más importante en la producción de armamento, lo que recuerda las prácticas utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial.Según informa Jalopnik, altos funcionarios del Gobierno y del Pentágono habrían mantenido conversaciones sobre la producción de armas y otros suministros militares con ejecutivos de fabricantes de automóviles como Mary Barra, CEO de General Motors, y Jim Farley, CEO de Ford.Regreso a tiempos que creíamos olvidadosParece que la guerra en Ucrania y la escalada de tensión en Oriente Próximo, con el foco puesto en el Estrecho de Ormuz, han agotado las existencias de municiones y otros equipos de defensa a un ritmo más rápido del que esperaba inicialmente el Pentágono, aunque estas conversaciones supuestamente comenzaron antes de la guerra entre Estados Unidos e Irán.El medio norteamericano apunta a fuentes que prefieren mantener su anonimato, las cuales afirman que las conversaciones preliminares fueron amplias y que los fabricantes estadounidenses podrían respaldar a las empresas de defensa tradicionales. Incluso se les preguntó a estos fabricantes de automóviles si podían cambiar "rápidamente" al trabajo de defensa.Por otro lado, la publicación recoge una información del diario The Wall Street Journal en la que indica que “GE Aerospace y el fabricante de vehículos y maquinaria Oshkosh fueron algunas de las empresas involucradas en las conversaciones con funcionarios de defensa”.El Departamento de Defensa "está comprometido a expandir rápidamente la base industrial de defensa aprovechando todas las soluciones y tecnologías comerciales disponibles para garantizar que nuestros combatientes mantengan una ventaja decisiva", dijo un funcionario del Pentágono.“Las discusiones son las últimas de la administración para poner la fabricación militar en lo que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha llamado una "base de tiempo de guerra". [...] La tensión del conflicto en las reservas de municiones de Estados Unidos es una indicación adicional de que el ejército necesita más socios comerciales para aumentar rápidamente el suministro de municiones y hardware táctico, como misiles y tecnología antidrones”.“Durante las conversaciones con ejecutivos de manufactura estadounidenses, los funcionarios de defensa enmarcaron el aumento de la producción de armas como una cuestión de seguridad nacional. Los funcionarios preguntaron si las empresas podían ayudar, ya que el Pentágono busca reforzar la capacidad de fabricación nacional, dijeron las personas”, añade.Los funcionarios también pidieron a los ejecutivos que identificaran las barreras para asumir trabajo adicional de defensa, desde los requisitos de contratación hasta los obstáculos en el proceso de licitación”, dice The Wall Street Journal.