Los controles de alcoholemia en carretera son una práctica habitual, puesto que busca atajar una de las principales causas de siniestralidad al volante. El test es de sobra conocido por todo el mundo, incluso para aquellos que nunca se han sometido a él, pero lo sorprendente es que hay conductores que habiendo dado negativo, o incluso aunque no se lo hayan hecho, han acabado siendo detenidos por conducir bajo los efectos del alcohol. Es algo que ha ocurrido en Georgia, Estados Unidos, donde los cuerpos de seguridad actúan de una manera diferente a España, pero donde incluso así la situación ha generado indignación. Ha sido Cannel 2 Action News en Atlanta quien lo ha sacado a la luz. Según los registros del Georgia Bureau of Investigation (GBI), prácticamente el 10% de los test de sangre realizados en 2025 no presentaron resto alguno de drogas o alcohol. Es decir, de los 6.875 arrestos que se llevaron a cabo, 701 estaban completamente limpios y los conductores presentaban un grado cero de intoxicación. A pesar de ello, acabaron pasando por la comisaria e incluso la noche en el calabozo. Esto, que a todas luces se antoja injusto, se debe al modus operandi de la policía en los Estados Unidos. En muchos estados no todos los coches patrulla llevan consigo un alcoholímetro, así que no se puede saber a ciencia cierta si el conductor ha bebido o no. ¿Cómo se hacen las cosas entonces? Decidir si está bajo los efectos del alcohol o las drogas es algo que corresponde exclusivamente a la opinión del agente, aunque no haya pruebas. Es el policía el que, en función de lo que ve, decide detener o no a quien va al volante. Hay casos en los que puede ser obvio, porque puede ser visible, al conductor le cuesta hablar, etc., pero otros no. De hecho, se llevan a cabo las típicas pruebas que todo el mundo ha visto en películas alguna vez, como es andar en línea recta, tocarse la rodilla con el codo, etc. El problema es que estas pruebas no son concluyentes y en muchas ocasiones, simplemente por los nervios de la situación, muchos conductores que están sobrios, acaban fallando y son detenidos por los agentes. Luego, cuando se les hace el test en comisaría y llegan los resultados, se demuestra que no han bebido, pero ya es tarde porque se ha producido el arresto. A la cárcel incluso con un resultado de 0.00 El medio también saca a la luz varios casos que fueron especialmente llamativos. Un conductor de 65 años de edad, Lenny Daniel, fue parado en la carretera por unos agentes. Para su suerte, en su coche patrulla si que tenían un alcoholímetro, así que pudieron hacerle la prueba en vez de dictaminar a ojo de buen cubero si había bebido o no. Sopló y los resultados fueron claros: 0.00, no había bebido nada. A pesar de ello, no le sirvió, porque el agente le arrestó de todos maneras, alegando que una prueba de sobriedad en el lugar sugería que estaba bajo los efectos de las drogas. Eso hizo que tuviera que pasar la noche en la cárcel, aunque un análisis de sangre posterior demostró que no había tampoco restos de drogas en su organismo. Alcoholímetro policía Algo parecido le ocurrió a McClain Fineran, un estudiante universitario 19 años. Aparcando, tuvo un pequeño accidente, así que acabó siendo arrestado, según la policía bajo la sospecha de estar bajo los efectos de la marihuana, aunque su prueba de alcoholemia dio negativo. De hecho, él mismo había llamado a la policía después de chocar contra un coche que estaba aparcado, algo que ya debería indicar que no debía tratarse de un conductor que estuviera ebrio. Es algo que demostraron, tras pasar por el calabozo, los resultados de su análisis de sangre.