Los coches están formados por cientos de piezas, y todas ellas, por pequeñas o discretas que parezcan, cumplen una función muy concreta. Hay algunos componentes que a simple vista parecen secundarios o sustituibles, pero la realidad es que los vehículos se fabrican con todo lujo de detalles, y una simple tuerca puede ser definitoria para la salud del conjunto mecánico.En este sentido, hay algunos elementos que los conductores no suelen conocer y a los que no se les da la importancia que merecen a pesar de que un solo fallo en su funcionamiento puede tener consecuencias muy graves. Es el caso de los tornillos de culata, una pieza que parece simple pero sin los cuales no se podría explicar la resistencia del motor. Qué son los tornillos de culata del coche y por qué pueden provocar una avería grave en el motorSu importancia Los tornillos de culata, también conocidos como pernos, son elementos de fijación que sujetan la culata al bloque del motor para que no haya fugas de líquidos o gases. Tal y como explican desde Jalopnik, están diseñados para estirarse ligeramente al apretarse, lo que les permite almacenar energía que mantiene la junta sellada cuando el motor está bajo carga. Pero al mismo tiempo, esa capacidad para estirarse, sumada a las altas temperaturas que se generan en el motor, hace que los tornillos de culata se vayan deformando poco a poco. Cuando eso sucede, puede haber un sobrecalentamiento del motor y al mismo tiempo pueden aparecer fugas de aceite, gases contaminantes o líquido refrigerante. Reemplazarlos o reutilizarlos A diferencia de otras piezas mecánicas, los tornillos de culata no se cambian como parte del mantenimiento preventivo. Sin embargo, cuando toca abrir el motor para realizar otra reparación, toca quitar los tornillos. Es entonces cuando surge la pregunta de si es mejor volver a colocar los que ya estaban o si es conveniente sustituirlos por otros nuevos. La decisión entre reemplazar o reutilizar depende de cuánto se haya estirado el tornillo. Normalmente, los fabricantes utilizan pernos que se estiran más allá de su límite una vez se han instalado, por lo que se deforman y, si se reutilizasen, no podrían alcanzar la misma fuerza de sujeción. Por eso, los mecánicos solamente recomiendan reutilizar estas piezas si no son tornillos que se estiren una vez instalados y, siempre y cuando superen una inspección minuciosa. En el resto de casos, nunca se deben reutilizar los tornillos de culata. Si están dañados, oxidados, desgastados y, sobre todo, estirados, la única opción segura es reemplazarlos por unos nuevos que vuelvan a sellar el motor y no permitan fugas. En caso de duda, lo mejor es consultar el manual de servicio.